El organismo seguiría el modelo del panel sobre el clima y reconocería la desigualdad como un reto global que amenaza la seguridad mundial.
Es probable que en los próximos meses se propongan, en una sesión de la Asamblea General de la ONU, planes para crear un organismo mundial de la ONU sobre la desigualdad, siguiendo el modelo del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).
En un acto celebrado al margen de la Asamblea General en Nueva York, líderes de izquierdas de Brasil, Noruega y España afirmaron que estaba cobrando impulso la demanda de un panel internacional permanente sobre la desigualdad que reconociera este problema como un reto global que amenaza la seguridad mundial. Dos países del G7 (Alemania y Japón) han dado su respaldo público.
Joseph Stiglitz, economista ganador del Premio Nobel, recomendó la creación de este nuevo organismo en un informe encargado por Sudáfrica con motivo de su presidencia del G20 el pasado mes de noviembre. La desestabilización provocada por la desigualdad fue también el tema central de la reunión del G20 de 2024, presidida por Brasil.
Sin embargo, es probable que la propuesta tenga poco recorrido político durante el G20 de este año, que estará presidido por Donald Trump, y algunos países se muestran recelosos ante las conversaciones sobre nuevos impuestos impuestos a nivel mundial o ante las afirmaciones de que el análisis económico puede compararse con la ciencia del clima.
Es probable que en los próximos meses se propongan, en una sesión de la Asamblea General de la ONU, planes para crear un organismo mundial de la ONU sobre la desigualdad, siguiendo el modelo del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).
En un acto celebrado al margen de la Asamblea General en Nueva York, líderes de izquierdas de Brasil, Noruega y España afirmaron que estaba cobrando impulso la demanda de un panel internacional permanente sobre la desigualdad que reconociera este problema como un reto global que amenaza la seguridad mundial. Dos países del G7 (Alemania y Japón) han dado su respaldo público.
Joseph Stiglitz, economista ganador del Premio Nobel, recomendó la creación de este nuevo organismo en un informe encargado por Sudáfrica con motivo de su presidencia del G20 el pasado mes de noviembre. La desestabilización provocada por la desigualdad fue también el tema central de la reunión del G20 de 2024, presidida por Brasil.
Sin embargo, es probable que la propuesta tenga poco recorrido político durante el G20 de este año, que estará presidido por Donald Trump, y algunos países se muestran recelosos ante las conversaciones sobre nuevas tasas impuestas a nivel mundial o ante las afirmaciones de que el análisis económico puede compararse con la ciencia del clima.
El ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Ed Miliband, ha afirmado que quiere que la desigualdad forme parte de la agenda del G-20 de 2027, presidido por el Reino Unido, pero ningún diplomático británico intervino en el acto de alto nivel celebrado esta semana sobre este tema.
Cyril Ramaphosa, presidente de Sudáfrica, declaró en la reunión de esta semana que la desigualdad era "la nueva frontera multilateral". "La desigualdad no es inevitable, sino un problema que puede resolverse con datos, análisis y acción política", afirmó.
El grupo de expertos no solo haría un seguimiento de las tendencias, sino que propondría soluciones, aunque es probable que muchas de ellas se enfrenten a la oposición de las multinacionales y los multimillonarios.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, argumentó: "La desigualdad no es un concepto abstracto, sino una terrible realidad. Se trata de la desafección y de si la gente siente que el sistema juega en su contra".
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| Pedro Sánchez intervino este miércoles ante la Asamblea General de la ONU. Fotografía: Stephani Spindel/UPI/Shutterstock |
Añadió: "Pensad en lo que ha hecho el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático en relación con el cambio climático: reunir los mejores conocimientos disponibles, evaluar de forma independiente las pruebas y proporcionar a los gobiernos de todo el mundo una base científica sobre la que actuar. Necesitamos algo similar para la desigualdad, y tenemos que hacerlo ahora. No ideología, sino conocimiento. No otra capa de burocracia, sino una herramienta para una mejor formulación de políticas".
El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, afirmó que los sistemas fiscales progresivos y una mejor cooperación fiscal eran necesarios para prevenir la evasión fiscal.
La vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohammed, declaró en la reunión: "Observamos niveles asombrosos de desigualdad de ingresos y riqueza, el 10% más rico acapara el 75% de toda la riqueza. Esta situación de emergencia podría empeorar, y rápidamente. La vertiginosa aparición de tecnologías de vanguardia y la concentración de estas en muy pocas manos podrían desencadenar una desigualdad global a una escala mucho mayor de lo que jamás hayamos visto. Un mundo en el que solo unos pocos países poderosos sean ricos es una bomba de relojería".
Stiglitz, defensor de un impuesto sobre el patrimonio de los multimillonarios en California, afirmó: "La desigualdad dentro de las naciones y entre ellas supone una amenaza colectiva para el funcionamiento de nuestras economías y para nuestra capacidad de defender la dignidad humana. Este tipo de tensión global, similar a la crisis del cambio climático, debe comprenderse y estudiarse mucho mejor, de la misma manera".
Mia Mottley, primera ministra de Barbados, señaló que era urgente una resolución pionera de la Asamblea General para crear dicho grupo de expertos. Y preguntó: "¿Quién participa realmente en el crecimiento, quién es dueño de los activos y quién establece las normas?".
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| Mia Mottley, en el centro, en una sesión de la Asamblea General de la ONU celebrada esta semana. Fotografía: Bianca Otero/Zuma Press/Shutterstock |
Refiriéndose a una resolución de la ONU de marzo en la que se condenaba el comercio transatlántico de esclavos como el "crimen más grave contra la humanidad" y se reclamaba justicia reparadora, añadió: "Si condenamos la esclavitud, condenamos la idea de que unas personas exploten a otras con el fin de obtener beneficios, pero la esclavitud no es más que la forma más extrema de esta práctica y, tal y como he ido reflexionando cada vez más, la mens rea (intención delictiva) que subyace a la esclavitud, lamentablemente, sigue existiendo en el mundo moderno".
Basándose en el informe de Stiglitz para el G-20 del año pasado, señaló que, entre 2000 y 2024, el 1% más rico acaparó el 41% de toda la nueva riqueza mundial, mientras que el 50% de la población mundial recibió apenas el 1%. "Por lo tanto, el mismo esfuerzo no garantiza la igualdad de oportunidades", afirmó.
Sarah Colenbrander, directora del programa de clima y sostenibilidad del think tank ODI Global, con sede en Londres, declaró: "El IPCC ha demostrado de forma sistemática el abrumador consenso científico sobre la importancia de reducir las emisiones y las consecuencias de no hacerlo. Un grupo de expertos sobre la desigualdad podría, del mismo modo, acallar las voces detractoras y defender la reducción de la pobreza y la redistribución de la riqueza".
Sin embargo, advirtió: "Hemos visto que los resúmenes del IPCC destinados a los responsables políticos se han diluido sistemáticamente en manos de los países con intereses en los combustibles fósiles. En la misma línea, cuesta imaginar que los multimillonarios (y los líderes mundiales que se encuentran entre ellos o que están en su bolsillo) participen de forma constructiva".
Traducción del artículo original publicado el 24 de septiembre de 2026 en el diario británico The Guardian.



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