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jueves, 3 de septiembre de 2026

Los madrileños se preparan para el ruido y las molestias que provocará el nuevo circuito de Fórmula 1

El Ayuntamiento destaca los beneficios económicos para Madrid ante la indignación local por las molestias y el impacto medioambiental


Quienes se oponen a la construcción del Madring afirman que esta agravará el efecto isla de calor urbano durante el verano. Fotografía: Aaron Heredia/NurPhoto/Shutterstock

Los detractores del nuevo circuito de Fórmula 1 de Madrid han acusado a las autoridades regionales de anteponer los beneficios económicos al bienestar de los ciudadanos, después de que las pruebas realizadas para el Gran Premio de España inaugural, que se celebrará en este circuito a finales de este mes, revelaran unos niveles de ruido que superaban en muchas veces el límite legal de decibelios.


La Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento esperan que el circuito Madring, de 5,4 km de longitud (construido al noreste de la capital española con un coste de 83 millones de euros), atraiga visitantes, impulse la economía local y sitúe a la ciudad en el mapa del automovilismo. El Madring se presenta como "un circuito perfectamente comunicado: a solo 20 minutos del centro de la ciudad".


Sin embargo, las recientes pruebas en pista con monoplazas de Fórmula 3 han preocupado a los vecinos, que han emprendido acciones legales por la construcción del circuito y el ruido que se prevé que genere. La plataforma "Stop F1 Madrid", creada hace un año, ha señalado que los vecinos han registrado niveles medios de ruido de 102,7 decibelios durante las pruebas, con picos de entre 107,7 y 109,1 decibelios. El nivel máximo de ruido permitido en zonas residenciales es de 55 decibelios.


"No se trata solo del polvo y el ruido", afirmó Antonio Ibáñez, portavoz. Señaló que se habían recibido quejas de personas que argumentaban que les resultaba imposible trabajar a distancia durante las pruebas, y añadió: "También hemos hablado con personas que tienen hijos con autismo y que tuvieron que sacarlos de la zona debido a todo el malestar".


Una de las mayores preocupaciones del grupo es la enorme afluencia de personas que se espera que acudan a la zona con motivo del Gran Premio, lo que supondrá una carga enorme para el transporte público y el entorno local. "Un circuito urbano de Fórmula 1 es simplemente una mala idea", afirmó. "Es una idea sin sentido".


Las autoridades regionales y municipales han tratado de tranquilizar a los vecinos y están intentando destacar los beneficios económicos del circuito. Borja Carabante, concejal de Urbanismo, Movilidad y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, afirmó que se pondrán en marcha medidas, como paneles acústicos, para minimizar el ruido durante el Gran Premio, que se celebrará del 11 al 13 de septiembre.


También señaló que los coches de Fórmula 3 utilizados para probar el circuito "hacen y emiten más ruido que los de Fórmula 1, por lo que el 13 de septiembre habrá menos ruido que durante las pruebas".


Carabante afirmó que el Ayuntamiento trabajaría para garantizar que las molestias al tráfico se redujeran al mínimo. No obstante, hizo un llamamiento a los madrileños para que celebraran la llegada de la Fórmula 1 a la ciudad: "Deberíamos felicitarnos de que Madrid acoja un evento tan importante y significativo que nos situará en el epicentro de los grandes eventos deportivos. Es una noticia fantástica para todos los madrileños y está poniendo a Madrid en el mapa".


El Gran Premio de España se celebrará por primera vez en el Madring a finales de este mes. Fotografía: Aaron Heredia/NurPhoto/Shutterstock


El consejero regional de Vivienda, Transporte e Infraestructuras, Jorge Rodrigo, afirmó que el evento supondría un enorme beneficio económico para Madrid y que merecería la pena soportar las molestias de un fin de semana. "Merece la pena un pequeño sacrificio por parte de todos nosotros… dada la rentabilidad de este evento para la Comunidad de Madrid y la ciudad de Madrid y, sobre todo, teniendo en cuenta cómo nos posicionará a nivel internacional".


Un portavoz de Madring afirmó que se estaban tomando "todas las medidas a nuestro alcance para minimizar las molestias causadas por las obras y el evento", y añadió: "Proteger el bienestar de los vecinos y reducir el impacto medioambiental son una prioridad para los organizadores, por lo que estamos trabajando de forma continua con las autoridades competentes y las distintas partes interesadas para aplicar medidas de mitigación y mejora".


Sin embargo, las organizaciones ecologistas han cuestionado la conveniencia de construir un circuito de Gran Premio en una ciudad donde las temperaturas en verano pueden superar los 40 °C (104 °F). Según Stop F1 Madrid, se han talado o trasladado más de 700 árboles para dejar espacio al circuito, mientras que María Ángeles Nieto, portavoz de la Plataforma Ecologista de Madrid, afirmó que se había destruido un humedal estacional que albergaba especies de anfibios.


"Madrid es una ciudad con importantes aumentos de temperatura durante los meses de verano; toda la ciudad es una isla de calor", afirmó Nieto. "Hemos señalado que esto no hace más que agravar ese efecto de isla de calor".


Nieto afirmó que "no hay justificación alguna" para un circuito que sometería a los residentes a "un auténtico infierno" mientras dure el Gran Premio y otros posibles eventos que se celebren allí.


"Los responsables de la ciudad están dando prioridad a los intereses económicos de la Fórmula 1 por encima del bienestar de los ciudadanos de una forma absolutamente absurda e innecesaria", afirmó.


Traducción del artículo original publicado el 1 de septiembre de 2026 en el diario británico The Guardian.

lunes, 31 de agosto de 2026

La presidenta y el ático: cómo el Gobierno de la Comunidad de Madrid gastó 6,3 millones de euros en una "oficina" temporal

La polémica en torno a la compra para la controvertida líder regional de derechas, Isabel Díaz Ayuso, no parece tener fin

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha afirmado que no tenía ni idea de la compra del ático. Fotografía: Europa Press Entertainment/Europa Press/Getty Images

La controvertida líder de la derecha de la Comunidad de Madrid se ve sometida a una presión cada vez mayor para que explique por qué su Gobierno gastó 6,3 millones de euros en un ático residencial que, supuestamente, iba a servir como espacio de trabajo temporal mientras se renovaban sus oficinas.

Isabel Díaz Ayuso, miembro destacado del Partido Popular (PP), el partido conservador de la oposición en España, es presidenta de la Comunidad de Madrid desde 2019.


Durante ese tiempo, se ha labrado una reputación como política que se enorgullece de decir lo que piensa y de ser una espina clavada para el presidente socialista del país, Pedro Sánchez, cuya familia y Gobierno se han visto envueltos en acusaciones de corrupción durante los últimos dos años.


Aunque Ayuso ha acusado con frecuencia a Sánchez y a su PSOE de corrupción, ella y su administración se enfrentan ahora a crecientes peticiones para que den una explicación transparente sobre la compra del ático.


El País informó a finales de julio de que el Gobierno regional de Madrid había comprado en abril el ático situado en el lujoso barrio del Chamberí, en la capital española. Un portavoz declaró al periódico que la vivienda se había adquirido para que Ayuso la utilizara mientras se renovaban sus oficinas en la Real Casa de Correos, sede del Gobierno regional. El portavoz no respondió a las preguntas sobre el precio del piso ni sobre si Ayuso tenía intención de vivir en él.


Posteriormente se supo que el piso costó 6,3 millones de euros y que, según la normativa urbanística, solo podía utilizarse con fines residenciales, no como oficina. El País informó esta semana de que el Gobierno de Ayuso había estipulado que la vivienda que buscaba debía tener "entre 250 y 400 metros cuadrados y disponer de una gran terraza", siendo este último un requisito extraño para una oficina.


La presidenta de la Comunidad de Madrid vive con su pareja, Alberto González Amador, un empresario que recientemente ha puesto a la venta dos de los pisos que compartían. González Amador está a la espera de juicio acusado de fraude fiscal y falsificación de documentos. Él niega los cargos.


Ayuso desestimó inicialmente las revelaciones calificándolas de "campaña de desprestigio" e insistió en que el ático no se compró para que ella viviera en él, sino como sede para "reuniones institucionales". También afirmó que no tenía "ni la más mínima idea" de la compra.


El ático que se compró para Ayuso se encuentra en el lujoso barrio madrileño del Chamberí. Fotografía: Alessandro Giamello/Alamy

Posteriormente, el Gobierno regional ha anunciado que el piso se venderá y que los ingresos se donarán a las víctimas de los incendios forestales de este verano cerca de Madrid.


Ayuso declaró recientemente a los periodistas que consideraba el asunto zanjado, expresándose con su característico lenguaje colorido: "Está en venta, chao pescao".


Esta frase ha suscitado comparaciones con aquella ocasión en la que fue pillada en el Congreso describiendo a Sánchez como un "hijo de puta", para luego alegar que se la había entendido mal y que, en realidad, había dicho: "Me gusta la fruta". Se ha convertido en una de sus declaraciones más conocidas, junto con su eslogan electoral "comunismo o libertad".


Sin embargo, la polémica sobre el piso no parece amainar. Un juez de Madrid está investigando cinco denuncias distintas relacionadas con su compra y el propio jefe de Ayuso ha afirmado que aún quedan preguntas por responder. En una entrevista la semana pasada, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, señaló que, aunque estaba satisfecho con sus explicaciones, el departamento competente del Gobierno regional "debería explicar por qué se compró una vivienda que no puede utilizarse como oficina".


Traducción del artículo original publicado el 30 de agosto de 2026 en el diario británico The Guardian.

lunes, 13 de julio de 2026

Los conservadores españoles y el partido de extrema derecha Vox estrechan lazos con la coalición andaluza

El acuerdo, que incluye una política de “prioridad nacional”, acerca la posibilidad de un acuerdo a nivel nacional entre los partidos.

El presidente de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, durante la primera sesión del debate de investidura celebrado el mes pasado en Sevilla. Fotografía: Francis González/Sopa Images/Shutterstock


La posibilidad de una coalición nacional entre el Partido Popular (PP), de tendencia conservadora, y el partido de extrema derecha Vox se ha hecho aún más real después de que ambas formaciones hayan cerrado un nuevo acuerdo que permitirá al PP seguir gobernando la región sureña de Andalucía.
 

El PP, que ha gobernado este antiguo bastión socialista durante los últimos siete años, perdió su mayoría absoluta en las elecciones autonómicas de mayo, lo que le obligó a recurrir a Vox para mantenerse en el poder en la región más poblada de España.

 

El actual presidente regional del PP, Juan Manuel Moreno Bonilla, esperaba gobernar en solitario para evitar depender de Vox, que ha intentado arrastrar al PP aún más hacia la derecha en las coaliciones regionales al insistir en que las personas nacidas en España tengan prioridad sobre las nacidas en el extranjero en materia de vivienda y servicios públicos.

 

Aunque Moreno había tachado la denominada política de "prioridad nacional" de Vox de "eslogan sensacionalista pero vacío" durante la campaña, el acuerdo de coalición, firmado el jueves, garantiza explícitamente "la prioridad nacional en el acceso a las prestaciones públicas". El acuerdo también rechaza las políticas de inmigración del Gobierno central español, liderado por los socialistas, y establece que Andalucía no aceptará más menores migrantes no acompañados.

 

Otras prioridades incluyen oponerse a "la imposición de agendas ideológicas en lo que respecta al cuidado del medio ambiente", defender la ganadería intensiva "frente a la criminalización por parte del lobby de los derechos de los animales y las políticas climáticas desarrolladas en Bruselas", y proteger y preservar las corridas de toros.

 

Al igual que en otras comunidades autónomas donde el PP y Vox gobiernan en coalición (Extremadura, Aragón y Castilla y León), el nuevo Gobierno andaluz quiere derogar la legislación que se introdujo hace cuatro años para llevar "justicia, reparación y dignidad" a las víctimas de la guerra civil y de la posterior dictadura de Franco.

 

Su intención es sustituirla por la denominada "ley de la armonía", que tanto el Gobierno nacional como las asociaciones de memoria histórica y los expertos de la ONU han condenado como un intento descarado de encubrir, justificar o borrar los horrores de la época franquista.


El líder de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, durante una rueda de prensa tras conocerse los resultados de las elecciones autonómicas de mayo. Fotografía: David Arjona/EPA

Moreno elogió el pacto de coalición como un "acuerdo legislativo sensato, justo y legal" que aportaría cuatro años de estabilidad, mientras que su jefe, el líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, rindió homenaje al "compromiso, la capacidad de diálogo y la vocación de servicio" del presidente regional reelegido.


El líder de Vox en Andalucía, Manuel Gavira (que ocupará el cargo de vicepresidente regional) afirmó que el acuerdo garantizaría un gobierno "que defienda el sentido común y mejore la vida de los andaluces".

 

Las elecciones autonómicas de mayo resultaron un desastre para el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), liderado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Pasó de 30 a 28 escaños en el Parlamento regional, compuesto por 109 escaños, lo que supone su peor resultado de la historia en Andalucía. El PP, a pesar de quedar en primer lugar, redujo su número de escaños de 58 a 53, mientras que Vox ganó un escaño más y terminó con 15.

 

El partido de izquierdas Adelante Andalucía pasó de dos a ocho escaños, y la coalición de izquierdas Por Andalucía conservó los cinco escaños que obtuvo hace cuatro años.

 

El círculo más cercano a Sánchez y su partido se ven sacudidos por una serie de casos de corrupción, mientras España se prepara para las elecciones generales del año que viene. Las encuestas apuntan a que el PP quedará en primer lugar, pero podría tener dificultades para conseguir la mayoría absoluta, lo que le obligaría a depender de Vox para gobernar a nivel nacional.

 

Feijóo se ha negado en repetidas ocasiones a descartar una coalición nacional con Vox. En una reciente entrevista televisiva, el líder del PP (a quien se presentaba como el hombre que devolvería al partido al centro del espectro político cuando fue nombrado hace cuatro años) afirmó que, aunque esperaba gobernar en solitario, no tenía intención de "demonizar" a Vox.

 

"Si resulta que tenemos que llegar a un acuerdo para formar un gobierno de coalición, nos sentaremos a negociar y formaremos una coalición de gobierno que se ajuste a los principios básicos de nuestros partidos, y estableceremos una serie de líneas rojas que no voy a traspasar", declaró el mes pasado en el programa "El Hormiguero»" de Antena 3.

 

La secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, afirmó que el acuerdo de Andalucía demostraba que no existía ningún "PP moderado" ni ningún "PP de línea dura", y añadió: "Solo hay un PP que es exactamente igual que Vox".

 

Torró señaló que cada una de estas alianzas seguía un guion ya conocido: "Retrocesos en materia de igualdad, ataques a los derechos de las personas LGBTI, debilitamiento de los servicios públicos, cuestionamiento del cambio climático y normalización de un discurso que pone en peligro derechos y libertades que se han conquistado con gran esfuerzo a lo largo de décadas".

 

El predecesor de Feijóo, Pablo Casado, se vio debilitado por su incapacidad para decidir cómo responder a la creciente competencia de Vox. A pesar de contar con Vox para sostener tres gobiernos regionales del PP, acabó volviéndose contra el partido de extrema derecha en un discurso incendiario ante el congreso hace seis años.

 

"Os jactáis de ser populistas con vuestra demagogia que ofrece soluciones fáciles (y, por lo general, falsas) a problemas complejos", afirmó Casado. "El Partido Popular no quiere ser otro partido del miedo, de la rabia, del resentimiento y la venganza, de los insultos y las escaramuzas, ni de la manipulación, las mentiras y la oposición retrógrada".


Traducción del artículo original publicado el 3 de julio de 2026 en el diario británico The Guardian.

jueves, 2 de julio de 2026

Madrid: los problemas de crecimiento de una ciudad superestrella

La capital española está cambiando ante los ojos de sus habitantes. Los restaurantes llegan incluso a imponer un límite de dos horas a los comensales

El turismo internacional en Madrid ha alcanzado un máximo histórico

Bajo las vigas de hierro forjado del mercado de San Miguel de Madrid, el festín va en aumento. Ya han quedado muy lejos los tiempos en que los madrileños hacían la compra en el mercado, comprando pescado entero y trozos de carne de un rojo rubí a los tenderos a los que conocían desde hacía años. En cambio, un viernes por la noche reciente, multitudes de turistas brindaban con vasos de cerveza bien fría y se atiborraban de tacos de tartar de salmón y perritos calientes de chorizo.


Como centro gastronómico, el mercado se ha convertido en una visita obligada para muchos visitantes de Madrid, una de las capitales más animadas de Europa. Desde la pandemia de la COVID-19, la ciudad se ha convertido en un imán para turistas, inversores, nómadas digitales y plutócratas adinerados en busca de un refugio. El mercado de San Miguel es solo uno de los beneficiarios, una mina de oro cuya propiedad recae en última instancia en manos de la familia Brenninkmeijer, los fundadores holandeses de la cadena de ropa C&A.

 

Pero no todo el mundo está contento. En las estrechas calles de los alrededores, Sonia de Gregorio esquiva a los conductores de tuk-tuk que no paran de tocar el claxon y se lamenta de las dificultades que tiene una madre para abrirse paso con su cochecito entre la multitud. De Gregorio, una profesora de arquitectura de 57 años que ha pasado toda su vida en el centro histórico de Madrid, afirma: "Lo siento, pero me siento bastante incómoda con el ambiente que hay aquí. Los tuk-tuks pasan a toda velocidad a medio metro de distancia. Hay gente que intenta vender cosas a los turistas. Y el olor…". En el aire flota un intenso aroma a pollo frito.

 

Los vecinos que solían comprar en el mercado ahora tienen que caminar 20 minutos para encontrar pescado fresco, dice De Gregorio. "Me dirás que soy un nostálgico y que no entiendo el espíritu de los tiempos. Pero para mí es muy doloroso. El hecho de que ya no sea un lugar para los vecinos".

 

Tales son los dolores de crecimiento de una ciudad superestrella. Los latinoamericanos adinerados ya eran una presencia consolidada aquí. Ahora, los ciudadanos estadounidenses acomodados también disfrutan de las fachadas de estuco de Madrid, de su sol penetrante y de sus museos de arte. La ciudad es más cosmopolita que nunca. Pero el cambio está avivando focos de descontento. Madrid se siente a la vez orgullosa de su nueva popularidad y afligida por la angustia.

 

Björn Beam, un antiguo agente de la CIA que ahora dirige el departamento de investigación tecnológica en Arcano Partners, un banco de inversión madrileño, afirma que la ciudad se percibía claramente "más española" cuando se mudó allí en 2018. "La cantidad de inglés y otros idiomas que oigo ahora en la calle ha cambiado drásticamente", afirma. "Madrid está atravesando una pequeña crisis de identidad a raíz de esa transformación". Vox, un partido populista de derechas que está subiendo en las encuestas nacionales, se queja de que se está borrando la esencia tradicional de Madrid.


Los peatones comparten las calles con los tuk-tuks cerca del mercado de San Miguel, en el centro de Madrid © Nacho Hernández/FT


El mayor temor es la "barcelonización". A principios de este siglo, la gran rival mediterránea de Madrid buscaba el crecimiento a toda costa. Pero la afluencia de gente y capital extranjeros se tornó en algo negativo, dejando su centro histórico más cutre y más caro. Hubo una reacción negativa por parte de los vecinos, que se quejaban de que su ciudad se estuviera convirtiendo en un parque de atracciones. Barcelona no se está recuperando hasta ahora.

 

Mateu Hernández, director general de Turisme de Barcelona, una agencia dedicada a la promoción de la ciudad, afirma: "Madrid haría bien en fijarse en la Barcelona de hace 10 ó 15 años, cuando empezaba a surgir una desconexión entre el crecimiento del turismo y la opinión pública. Es probable que lo que ocurrió en Barcelona ocurra en Madrid (o que ya esté ocurriendo)".

 

Del provincianismo a la despedida de soltero de Bezos

 

Con unos 7 millones de habitantes en la región metropolitana de Madrid, esta es la segunda área metropolitana más grande de la UE después de París. Sin embargo, su tamaño no se ha visto reflejado en su grado de conectividad. La capital francesa, Londres y Nueva York han sido durante mucho tiempo el paradigma de las "ciudades globales". El documentalista Ric Burns describió Nueva York como "un experimento para ver si todos los pueblos del mundo podían convivir en un mismo lugar". Pero Madrid, sin salida al mar y situada en el centro de una vasta península, siguió siendo durante siglos una creación de la árida meseta castellana, caricaturizada como una ciudad de burócratas, aristócratas, militares y clérigos.

 

Fernando Vilches, profesor jubilado de español, señala que la ciudad estuvo, en gran medida, aislada del mundo durante unos 40 años debido a la Guerra Civil española (1936-1939) y a la dictadura de Franco. "Estábamos muy centrados en nosotros mismos, absortos en nuestra propia mirada", afirma.

 

La adhesión a la UE en 1986 supuso una enorme inyección de fondos europeos. La fiesta de presentación de Barcelona ante el mundo fueron los Juegos Olímpicos de 1992. La gente se trasladó a Madrid desde las zonas más pobres de España y las privatizaciones de los años noventa de las grandes empresas con sede en la capital (Telefónica, Repsol y, más tarde, la aerolínea Iberia) aportaron un nuevo dinamismo económico. Pero, dado que su presencia internacional se concentraba principalmente en América Latina, los vínculos empresariales no cambiaron el aspecto de la ciudad. Lo mismo ocurrió con la inmigración: como la mayoría de los recién llegados eran católicos de habla hispana procedentes de antiguas colonias, se integraron con bastante facilidad. Madrid crecía, pero conservó un aire de provincialismo hasta bien entrado este siglo.

 

Ahora, los vestigios del aislamiento han quedado atrás. El año pasado, la Comunidad de Madrid recibió una cifra récord de 9,1 millones de turistas internacionales, lo que supone un aumento del 60% desde 2016. Uno de ellos fue Jeff Bezos, el multimillonario fundador de Amazon, que eligió la ciudad para celebrar su despedida de soltero.

 

La población de la Comunidad de Madrid (incluidos los municipios dispersos a las afueras de la capital) ha aumentado en más de 100.000 personas al año desde 2023, a medida que los inmigrantes se benefician de la política de puertas abiertas del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Muchos siguen siendo colombianos, venezolanos y peruanos con bajos ingresos. Pero entre ellos hay 9.700 personas con visados de "nómadas digitales", que se introdujeron en 2023 y han atraído a personas con altos ingresos del sector tecnológico estadounidense.


En los últimos años, la Comunidad de Madrid ha concentrado más de la mitad de las entradas de inversión extranjera directa productiva en España
Porcentaje de las entradas brutas de inversión productiva* (%)
Fuente: Sifdi, Registro de Inversiones • *Las entradas brutas de inversión productiva excluyen las inversiones en sociedades de cartera y otras entidades con una actividad económica real limitada

La inversión extranjera también está aumentando, en parte porque España es una de las economías de más rápido crecimiento de Europa. Solo en el sector financiero, en los últimos 12 meses, Vanguard, State Street, Monzo, N26 y Octopus Investments han anunciado la apertura de nuevas oficinas en Madrid. Según la Madrid Film Office, el año pasado se rodaron en la ciudad más de 50 largometrajes, series de televisión y anuncios publicitarios extranjeros. Y los restaurantes internacionales se multiplican. Dalia Nahas, que ha abierto tres restaurantes libaneses de alta gama bajo la marca Mune desde 2020, afirma: "Madrid sigue siendo más barata que París y Londres, y aún tiene menos competencia".

 

Otras grandes ciudades se conectaron a los flujos de capital y personas de la globalización en épocas anteriores. Lo excepcional de Madrid es que lo está haciendo en la era del turismo impulsado por Instagram, el teletrabajo y una brecha de riqueza cada vez mayor entre EE. UU. y Europa, por no mencionar a los autodenominados "refugiados" estadounidenses que buscan un respiro del presidente Donald Trump. Esos factores son también el origen de sus tensiones incipientes. "Para las familias que llevan generaciones en Madrid, por supuesto que todo esto resulta sorprendente", afirma Vilches. En la liga de las ciudades globales, "somos los novatos".

 

Una política de derechas que atrae a los estadounidenses ricos

 

El rostro de la ciudad es Isabel Díaz Ayuso, una política de derechas que ocupa la presidencia de la Comunidad de Madrid desde 2019 y que ha hecho de la "libertad" su lema. Mientras otros conservadores adoptan una postura más dura en materia de inmigración, ella sigue ensalzando las virtudes de la apertura (en términos muy similares a los de su adversario de izquierdas, Sánchez) al tiempo que insiste en que esta debe ir acompañada de ley y orden.

 

"Es cierto que Madrid, entre las capitales europeas, necesitaba dar ese último paso para internacionalizarse más", afirma Ayuso. "Como madrileña que ha viajado mucho y valora estar conectada con el mundo, eso era algo que siempre eché en falta".

 

El primer fin de semana de junio, afirma, puso de manifiesto las ventajas de su liberalismo acogedor. La visita del papa León XIV atrajo a un millón de católicos a las calles de la ciudad y Bad Bunny, un rapero puertorriqueño, llenó el estadio del Atlético de Madrid, mientras que la ciudad acogía simultáneamente una importante feria del libro, una competición de artes marciales mixtas y el festival de música "I Love Reggaeton". "No hubo problemas y hubo mucha alegría", afirma Ayuso.


Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, celebra que la ciudad haya dado un "paso definitivo hacia una mayor internacionalización" © Nacho Hernández/FT

Dabiz Muñoz, aclamado como el mejor chef del mundo durante tres años consecutivos, afirma que el 60% de los comensales de su restaurante insignia, DiverXO, proceden del extranjero. El Real Madrid se enorgullece de que su estadio Bernabéu, de aspecto futurista, se haya convertido en una de las principales atracciones de la ciudad. En septiembre, Madrid comenzará un ciclo de diez años como sede del Gran Premio de Fórmula 1.

 

Isabel Pérez Moñino, la principal representante política de Vox en la capital, ha acusado a Ayuso de "imponer un modelo que sustituye la vida por el espectáculo, que convierte a Madrid en un escaparate para unos pocos privilegiados, mientras ignora a las personas que realmente viven en nuestra región".

 

La respuesta de Ayuso es que está decidida a preservar el carácter sencillo y sin pretensiones de la ciudad. Pero ese objetivo corre el riesgo de chocar con un pilar fundamental de su estrategia turística: atraer a estadounidenses adinerados.

 

En parte, se han visto atraídos por la apertura o renovación de hoteles de alta gama que cobran más de 1.200 € por una habitación doble este sábado: el Four Seasons, el Mandarin Oriental Ritz y el Rosewood Villa Magna. La ciudad también ha buscado alianzas con agencias de viajes de lujo como Virtuoso y Signature. "No tenemos ningún reparo en perseguir la excelencia en el lujo", afirma Ayuso.

 

Héctor Coronel, director de turismo del Ayuntamiento de Madrid, declaró en un acto celebrado en abril que, al centrarse en el turismo de "calidad", la ciudad había modificado el perfil de sus visitantes estadounidenses. "¿Cómo logramos este cambio? Dirigiéndonos a turistas que viajaban a otros destinos con los que queríamos compararnos, como Londres y París", explicó. "Los visitantes estadounidenses de esas ciudades gastaban el doble, o incluso más, que los de Madrid".

 

Mike Wylie, un hombre de Nueva Jersey con bigote, comenzó su primer día en Madrid contemplando las obras maestras de Goya en el Museo del Prado. El día concluyó con las delicias de un recorrido gastronómico de cuatro horas, que incluyó una cata de vinos de La Rioja y la Ribera del Duero, alcachofas crujientes bañadas en miel y una introducción a la "comida reconfortante" que son las croquetas españolas.

 

"Hay una cantidad abrumadora de cosas que ver y hacer (en el buen sentido)", afirma Wylie, un padre cuyos hijos ya se han independizado y que viaja con su mujer. La ciudad, añade ella, es "acogedora" y "limpia". Tras señalar que Madrid sigue teniendo "precios razonables" a pesar de la debilidad del dólar, Wylie afirma que la ciudad está superando sus expectativas. "Pero estaba muy necesitado de unas vacaciones".

 

La envidia y la crisis inmobiliaria

 

Los nuevos residentes extranjeros más adinerados de Madrid han aportado un eclecticismo digno de una ciudad global. Los primeros en llegar fueron mexicanos, venezolanos y colombianos adinerados en la década de 2010, que compraron pisos de varios millones de euros en el lujoso barrio de Salamanca (el equivalente madrileño de Mayfair) y lo convirtieron en una ostentosa "pequeña Miami". Ayuso simpatiza con los empresarios que huyen de "las narcodictaduras de la izquierda bolivariana" en Latinoamérica y afirma que cualquiera, venga de donde venga, puede convertirse en madrileño.

 

Ahora son los estadounidenses. "Tenemos bastantes padres que han hecho fortuna en el sector tecnológico y se han mudado a Madrid porque es una ciudad bonita, tranquila y segura", afirma Frank Powell, director del Runnymede College, un colegio internacional de gestión familiar que figura entre los mejores de la ciudad. "Y son muy discretos… Visten camisetas y no parecen especialmente adinerados".

 

También hay estudiantes estadounidenses que cursan sus estudios en la universidad privada IE University o en las sucursales madrileñas de instituciones estadounidenses como la Universidad de Nueva York, Schiller International y la Universidad de Saint Louis.

 

José Manuel Calvo, que fue responsable de Urbanismo en el Ayuntamiento durante una anterior administración de izquierdas, señala que entre los compradores extranjeros del segmento más alto del mercado se encuentran inversores no residentes, entre ellos los padres de algunos estudiantes estadounidenses.

 

"Madrid está viviendo un fenómeno que París y Londres experimentaron hace 25 ó 30 años", afirma. "Un metro cuadrado ya no interesa porque te ofrezca una vivienda o un espacio de oficinas. En cambio, interesa como refugio. Los inversores saben que un metro cuadrado en el centro de Madrid nunca va a perder valor".


La economía de Madrid se ha distanciado de la de Barcelona


El capital extranjero ha contribuido a un aumento generalizado de los precios de la vivienda que ha desencadenado una crisis de accesibilidad. Los apartamentos turísticos han agravado la situación al reducir la oferta. Los precios inmobiliarios en toda la ciudad se han disparado un 62% en los últimos cinco años, hasta alcanzar los 5.984 € por metro cuadrado, según Idealista, una web inmobiliaria. Los alquileres se han disparado un 64% durante el mismo periodo. Los vecinos se quejan de que los precios les están expulsando de sus barrios. Miles de personas salieron a las calles un domingo del mes pasado para expresar su indignación.

Ayuso está recibiendo críticas por los problemas inmobiliarios de la ciudad. Vox ha pedido sanciones fiscales para disuadir las "compras masivas por parte de fondos extranjeros y particulares acaudalados". El año pasado, Sánchez propuso aplicar a los compradores de inmuebles no residentes y no pertenecientes a la UE un impuesto de compraventa equivalente al 100% del precio de la transacción, pero la medida no ha sido aprobada por el Parlamento.

 

Para hacer frente a la escasez de viviendas, el Ayuntamiento, liderado por el alcalde José Luis Martínez-Almeida, afirma que está simplificando el proceso de concesión de licencias urbanísticas, permitiendo promociones de mayor densidad y apoyando la reconversión de oficinas en viviendas asequibles.

 

En el barrio de Salamanca, Ángel Bahamonde, un historiador de 78 años, contempla, al otro lado de cuatro carriles de tráfico, la antigua residencia de un marqués que ahora alberga una tienda de lujo de Loewe. Una mujer vestida con ropa de yoga rosa y acompañada de un perrito peludo pasa a toda prisa. "Habiendo conocido España como un país tan pobre, sigo maravillándome ante la cantidad de coches, el consumo, las hermosas casas y los museos tan bien cuidados", afirma.

 

Pero muchos españoles desconfían de "esta misteriosa riqueza que viene de no se sabe dónde", señala Bahamonde. "Hay un rechazo instintivo. Pero también hay mucha admiración", añade. "Porque la gente quiere ser como ellos en el futuro: una persona rica que se dedica a holgazanear".

 

Café de "ciencia ficción" y costumbres cambiantes

 

La nueva frontera de la gentrificación en Madrid es el barrio chic de Chamberí, que desde 2021 cuenta con los clubes privados Forbes House y Monteverdi, así como con un colegio americano llamado Brewster, cuyas cuotas anuales medias de 21.000€ lo convierten en uno de los más caros de la ciudad. Es también el lugar donde Ayuso tiene su hogar y vive con su pareja.

 

En las calles residenciales de Chamberí, donde se mezclan las molduras blancas de estilo Beaux-Arts con el utilitarismo arquitectónico en piedra de la época franquista, los locales de la planta baja se están llenando de cadenas de hamburgueserías, gimnasios de alta intensidad y salones de manicura. Cada vez más restaurantes están haciendo algo que antes resultaba impensable para los españoles acostumbrados a cenar tarde: ofrecen dos turnos por noche e imponen un límite de tiempo de dos horas a los comensales.


Los turistas abarrotan el mercado cubierto de San Miguel, en el centro de la ciudad © Nacho Hernández/FT

Lo antiguo y lo nuevo siguen conviviendo, al menos por ahora. Nati Gely, que nació en la misma calle en la que regenta una cafetería de estilo casero, afirma que todavía hay vecinos de recursos modestos que viven en pisos pequeños y con poca luz. A ellos les sirve tazas de café por 1,60€. Pero no puede ignorar la proliferación de costosas cafeterías de "café de especialidad" a su alrededor. "Cuatro euros por un café es ciencia ficción", afirma.

 

Beam, el antiguo agente de la CIA, señala que los precios son incluso más elevados, lo que crea una fuerte impresión de desigualdad económica. "El trabajador medio de Madrid tiene un salario anual de 34.400 €. Probablemente no se va a tomar un café con leche de pistacho de 8€", afirma. Londres y Nueva York tienen una larga experiencia con este tipo de diferencias de ingresos. "Aquí no están acostumbrados a ellas".


La propietaria de la cafetería, Nati Gely, nacida en Madrid, afirma que los nuevos locales que sirven café a un precio de hasta 4€ la taza parecen "ciencia ficción" © Nacho Hernández/FT


Ayuso se muestra optimista respecto a la transformación del barrio. "¿Qué tenía Madrid en los años 70?", pregunta. "Un restaurante con un menú del día que no cambiaba en todo el año". En los años 80, la ciudad vivió una explosión de música, vida nocturna y una devastadora epidemia de heroína.

 

"Cada generación tiene sus propios hábitos y formas de gastar el dinero", afirma. "Sí, la globalización trae cambios. Antes la gente no se cuidaba las uñas como lo hace ahora. Antes la gente no gastaba tanto en viajes". Pero hay una constante. "La vida cambia".


Traducción del artículo original publicado el 27 de junio de 2026 en el diario británico Financial Times.