El país está alborotado también ante las elecciones anticipadas convocadas para el 29 de noviembre. Los estudiantes siguen en la calle y habrá una huelga general unitaria el día 11. La dimisión de Sánchez influye en las encuestas: los socialistas recortan distancias con la derecha. Pero la candidata Colau amenaza: “Estoy dispuesta a retirarme si no estamos unidos”. Algo se está moviendo: Podemos está cerrando acuerdos territoriales con el Frente Amplio en casi todas las comunidades autónomas.
"Una profesora también enseña manifestándose y luchando". Desde Maricarmen, la anciana desahuciada que falleció en el hospital y que se ha convertido en símbolo de las protestas por la vivienda, las manifestaciones en España ya no se detienen. Con una participación del 70%, según el sindicato, ayer comenzó en las calles de Madrid la primera jornada de protesta de la "marea verde" de docentes y estudiantes, que en pocas horas llegó al corazón de las protestas: el campamento por la vivienda que se encuentra en la plaza de la Puerta del Sol desde el pasado 26 de septiembre. Mientras tanto, otros cientos de estudiantes ocupaban la Universidad Complutense de Madrid, donde, en los enfrentamientos con la policía, resultaron heridos ocho manifestantes y cinco fueron detenidos. La "marea verde", que hoy ha vuelto a salir a la calle con una participación superior al 60%, continuará con la huelga indefinida convocada por los principales sindicatos españoles para exigir, entre otras medidas, la reducción de las horas lectivas presenciales, del número de alumnos por profesor, el aumento del personal especializado y de apoyo, el incremento de los salarios, así como la mejora de las instalaciones educativas.
Las reivindicaciones, más que al Gobierno central, van dirigidas a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (Partido Popular), quien ha deslegitimado la protesta acusando a los manifestantes de estar manipulados: "La izquierda (ha dicho Ayuso ante el Parlamento regional) cuando pierde las elecciones se vuelve violenta porque no acepta las reglas democráticas".
Pero la cuestión no afecta solo a Madrid, ni solo a los profesores, ni únicamente a los sindicatos de inquilinos. A finales de este mes, también se sumarán a las protestas los médicos y el personal sanitario, que inicialmente, tras el anuncio del dimitido Pedro Sánchez de convocar elecciones anticipadas, habían suspendido temporalmente la huelga. Pero que, de hecho, acompañarán la movilización en la gran huelga general unitaria prevista para el 11 de noviembre. A menos de 20 días de la fecha prevista para las elecciones del 29.
Según las encuestas, quien se beneficiaría de esta movilización sería la izquierda, cuyos votantes se estarían movilizando para acudir a las urnas, sobre todo después de que Sánchez (que ya había presentado su dimisión) lograra que la Comisión Permanente, que sustituye a las Cámaras, aprobara los dos decretos sobre la Vivienda que la derecha y los catalanes de Junts per Catalunya habían rechazado, lo que le llevó a convocar elecciones anticipadas.
La encuesta del CIS (Centro de Investigación Sociológica), que ayer situaba al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en alza respecto a las encuestas previas a la dimisión, con un 34% frente al 22% del Partido Popular (PP) de Alberto Núñez Feijóo, es la que ofrece las primeras cifras (de las que Sánchez se beneficiaría tras esta enésima jugada de póquer). De hecho, esto da la vuelta a lo que se perfilaba como una derrota de los socialistas frente a la derecha, convirtiéndola en una victoria.
En realidad, los datos del CIS, según han declarado comentaristas y expertos a los medios de comunicación españoles, no se consideran fiables, ya que sobrerrepresentarían a los votantes del PSOE. A medio camino entre la conquista de España por parte de la extrema derecha y la remontada de Sánchez, se sitúan los datos de "Ateneo de Dato", que, según un cálculo alternativo basado en los datos del CIS, sitúan al PP y al PSOE en un empate técnico, pero con una ventaja del 0,3% para Sánchez (28,6 %) sobre Feijóo (28,3%).
Sin embargo, otra cuestión sería la gobernabilidad. Porque, mientras los socialistas estarían recuperando votos y la extrema derecha de Vox se situaría en torno al 17% (un punto menos que en las últimas encuestas, que situaban a la formación neofranquista de Santiago Abascal por encima del 18%), los que no logran despegar son los partidos a la izquierda de Sánchez, que se mantienen estancados en un 9% en un margen estimado de hasta el 12%. Se trata de un Frente Amplio que podría abarcar desde Podemos (fundado por Pablo Iglesias al final de la época de los indignados) hasta Sumar, de la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, pasando por Izquierda Unida y llegando hasta la Esquerra Republicana de Cataluña de Gabriel Rufián. Una paradoja, dado que el movimiento por la vivienda que, con la historia de Maricarmen, abrió las fisuras del terremoto político en España procedía precisamente de la época de los indignados.
Lo que perjudica a la izquierda son las divisiones internas y la incapacidad para cohesionar el Frente Amplio, al frente del cual se ha designado a Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona y una de las políticas más activas en materia de vivienda en España. Sin embargo, en estas últimas horas parece que algo se está moviendo, en parte debido al ultimátum de Colau, dispuesta a retirar su candidatura en caso de que no haya unidad. De hecho, Podemos está ultimando acuerdos territoriales con el Frente Amplio en casi todas las comunidades autónomas, excepto en Madrid y Barcelona. "Parece difícil, pero es fácil unirse en torno a un proyecto común", reza el llamamiento de Colau. En sus palabras parece resonar el dilema de la izquierda italiana.
Traducción del artículo original publicado el 15 de octubre de 2026 en el diario italiano Il Fatto Quotidiano.
