miércoles, 13 de mayo de 2026

El líder español se ha convertido en la némesis de Trump, y está ganando

Fue toda una cumbre.

En abril, muchas de las figuras destacadas del progresismo mundial, entre ellas el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, se dieron cita en Barcelona. En teoría, estaban allí para mostrar su apoyo a la democracia y al multilateralismo frente a la amenaza que supone la extrema derecha. Pero sería comprensible pensar que el verdadero propósito de su visita era rendir homenaje al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. El líder de centroizquierda más veterano de Occidente se ha dado a conocer recientemente por otra cosa: encabezar la oposición global al presidente Trump.
 
A diferencia del enfoque de «no provocar al oso» que adoptan la mayoría de los líderes extranjeros, Sánchez ha desafiado con valentía al presidente estadounidense, condenando la destitución de Nicolás Maduro por parte de Trump y negándose a que Estados Unidos utilice las bases militares en España para la guerra en Irán. Estas posturas vinieron precedidas de una serie de enfrentamientos con Washington. El año pasado, Sánchez fue el único líder de la OTAN que se opuso a la exigencia de Trump de un gran aumento del gasto militar, plantó cara a la amenaza de los aranceles y tomó la iniciativa al reconocer la condición de Estado de Palestina y calificar la guerra en Gaza de genocidio.
 
Para los detractores de Sánchez, este papel como némesis de Trump es la última manifestación del "Sanchismo", una política populista y sin principios diseñada para conservar el poder a cualquier precio. Pero este apodo peyorativo no da en el clavo. A lo largo de ocho años en el cargo, Sánchez ha logrado convertir a España en el último bastión socialdemócrata de Europa, sobreviviendo (e incluso prosperando) en un entorno brutal para los políticos progresistas. Ha logrado esta hazaña combinando ambición, idealismo y pragmatismo, junto con su oposición a Trump. Para los líderes de izquierdas de casi cualquier tendencia, supone un modelo a seguir.
 
Al igual que Trump, Sánchez llegó al poder como un disruptor impaciente. En 2017, recuperó el control del Partido Socialista Obrero Español, recorriendo toda España en su Peugeot 407 para difundir su mensaje antisistema y conectar con las bases del partido. Al año siguiente, orquestó la destitución del presidente Mariano Rajoy (cuyo Partido Popular conservador estaba sumido en escándalos de corrupción) mediante una moción de censura en el Congreso de los Diputados. Tras haber derrocado con éxito un gobierno por primera vez en la historia posfranquista de España, Sánchez se erigió como líder del país.
 
Una vez en el cargo, Sánchez demostró una audacia notable. En 2023, tras convocar elecciones anticipadas, llegó a un controvertido acuerdo con los separatistas catalanes. A cambio de su apoyo, Sánchez ofreció la amnistía a cualquier persona vinculada al referéndum ilegal sobre la independencia de Cataluña celebrado en 2017, incluidos aquellos que no mostraban ningún arrepentimiento. Muchos miembros del poder judicial se opusieron al acuerdo, lo que provocó un colapso entre los conservadores y desencadenó enormes protestas públicas. Pero la apuesta dio sus frutos. Sánchez se mantuvo en el poder y, tras la consagración del acuerdo de amnistía en la ley, el apoyo a la independencia de Cataluña disminuyó significativamente.
 
Esta asunción de riesgos ha estado al servicio de una agenda idealista que Sánchez denomina "progresismo que funciona". Entre 2018 y 2025, ha aumentado el salario mínimo en un 61%, además de introducir reformas laborales para reducir el desempleo, frenar los contratos de corta duración, dificultar el despido de trabajadores y proteger a las mujeres y a las personas LGTBI de la discriminación en el lugar de trabajo. Estas políticas, combinadas con una mayor fiscalidad para los ricos y un generoso apoyo a los trabajadores durante la pandemia, fueron el preludio de un relanzamiento triunfal de la economía española. En 2024, The Economist proclamaba a España como la "economía rica con mejor rendimiento"» del mundo.
 
Sánchez también ha intentado que se rinda cuentas por el pasado dictatorial de España. En 2019, logró que se retiraran los restos del general Francisco Franco del Valle de los Caídos, el monumento público más grandioso de España y el memorial del dictador en conmemoración de su victoria en la Guerra Civil Española. Y en 2022, frente a la fuerte oposición de los conservadores, promulgó la Ley de Memoria Democrática. En particular, esta ley histórica obligó al Gobierno a localizar, exhumar y volver a enterrar unas 2.000 fosas comunes que contenían los restos de hasta 150.000 víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista.
 
Sin embargo, nadie debe confundir a Sánchez con un ideólogo. Su pragmatismo es inconfundible, especialmente en lo que respecta a la economía. El llamado "milagro ibérico", sustentado en un sector turístico en auge, las exportaciones de servicios de alto valor, la fabricación de automóviles y las energías renovables, ha ido acompañado del cortejo del Sr. Sánchez a la inversión china. Otro pilar del milagro es una política de inmigración que, aunque generosa (este año entró en vigor una ley que regulariza la situación de 500 000 personas indocumentadas), da prioridad a los latinoamericanos que pueden integrarse en España y a aquellos dispuestos a ocupar puestos de trabajo que los españoles no quieren.
 
Sin duda, reproducir el éxito de Sánchez en otros lugares no será fácil. Por un lado, la aversión de España hacia la extrema derecha (arraigada en su experiencia relativamente reciente con la dictadura) ha limitado el atractivo de la derecha radical, a diferencia de lo que ocurre en otros lugares de Europa. Es más, la presencia de fuerzas considerables a la izquierda de Sánchez le ha permitido tomar prestadas sus ideas sin perder su estatus de político responsable: puede alinearse con la izquierda o desmarcarse de ella, según lo dicten las circunstancias. Su habilidad para burlar a los oponentes de derecha y eludir los escándalos sería aún más difícil de igualar.
 
Sánchez ha anunciado su intención de presentarse a la reelección el año que viene. Su oposición a Trump ocupará sin duda un lugar destacado. Según encuestas recientes, la opinión pública española es la más pacifista de Europa, ya que el 51% de los españoles considera que Estados Unidos supone una "amenaza" para Europa. Sánchez ya ha experimentado un notable repunte en las encuestas y en sus índices de popularidad gracias a su postura firme frente a Trump. Pero, independientemente del resultado del año que viene, ha consolidado su posición como uno de los líderes españoles más influyentes de la era posfranquista.
 
Más sorprendente aún es la relevancia global de Sánchez. Partiendo de la convicción de que los líderes de centroizquierda han gobernado durante demasiado tiempo como versiones descoloridas de sus homólogos de derecha, ha trazado una clara distinción entre ambos. En el proceso, Sánchez ha establecido una filosofía de gobierno alternativa al trumpismo (una que, además, funciona). No es de extrañar que líderes afines, que navegan por un mundo tumultuoso, hayan acudido a rendirle homenaje y a ver por sí mismos cómo pueden aprender de España.

Traducción del artículo original publicado el 12 de mayo de 2026 en el diario estadounidense The New York Times.

martes, 12 de mayo de 2026

¿Por qué España supera a Italia en salarios, facturas e impuestos?

España se está posicionando como la nueva locomotora de Europa. Según los datos de Eurostat y las previsiones de la Comisión Europea, la economía, el empleo y la inversión crecen de forma ya estructural, y Madrid está resistiendo la crisis energética mejor que el resto de países miembros. Varios economistas (desde Carlo Cottarelli hasta Francesco Saraceno) señalan a España como modelo para Italia, ya que ambas economías son similares en cuanto a vocación turística, producción agrícola, industria manufacturera y tejido productivo compuesto por pequeñas y medianas empresas. Entonces, ¿cómo se explica que Madrid avance e Italia se quede atrás? Veamos las diferencias sustanciales entre ambos sistemas.

Estabilidad política
 
En los últimos 15 años, España ha estado gobernada por dos presidentes del Gobierno, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, quienes, a pesar de pertenecer a bandos opuestos, han garantizado la continuidad de la acción gubernamental incluso en los momentos más críticos. En el mismo periodo, nuestro país ha tenido siete presidentes del Consejo y ocho gobiernos, dos de ellos tecnócratas; un escenario en el que resulta prácticamente imposible mantener una línea política coherente. Sin embargo, desde octubre de 2022 la situación ha cambiado: el Gobierno de Meloni cuenta con una amplia mayoría, mientras que el presidente socialista Sánchez lidera un ejecutivo en minoría que le obliga a continuas mediaciones y que, desde 2023, no logra aprobar una nueva ley de presupuestos (Aquí). No obstante, la evolución general no se ve afectada.

El mercado laboral
 
En 2012, con España en plena crisis financiera, Rajoy puso en marcha una reforma laboral que introducía una mayor flexibilidad y reducía las restricciones a los despidos. En 2018 llega Sánchez, que no deroga las medidas de su predecesor, pero aumenta el salario mínimo (que ha subido progresivamente de los 736 euros de hace ocho años a 1.221 euros por 14 pagas en 2026, mientras que para el personal doméstico el salario mínimo se fija en 9,55 euros por hora) y en 2021 refuerza los contratos indefinidos limitando el recurso a los temporales. La progresiva estabilización de los ocupados y unos 6.800 millones de euros en incentivos destinados a medidas activas, como los programas de formación, han contribuido a la reducción del desempleo: en el primer trimestre de 2026 se redujo en 10 puntos porcentuales con respecto a 2016. En diez años, el consumo de las familias ha aumentado un 12,5% y el PIB ha crecido una media del 2,1%. Hoy en día, España cuenta con un mercado laboral dinámico y es el país, de entre las cuatro principales economías de la UE, donde los salarios han recuperado más poder adquisitivo con respecto a los niveles previos a la COVID-19 (+1,2%).
 
En Italia, en 2015, el Gobierno de Renzi, con la Ley de Empleo, dio luz verde a los despidos con indemnización e introdujo el contrato de protección creciente. En 2017, el Gobierno de Gentiloni suprime el uso de los vales de empleo. En 2018, el primer Gobierno de Conte, con el "Decreto Dignidad", reduce la duración de los contratos de duración determinada de 3 a 1 año, con la posibilidad de prorrogarlo a 2 años solo en presencia de motivos estrictos y obligatorios. En 2023, el Gobierno de Meloni, con el "Decreto Trabajo", interviene en los contratos de duración determinada flexibilizando las condiciones para las prórrogas y reintroduce los vales para el trabajo ocasional.

En los últimos diez años, el desempleo ha descendido en Italia en 6 puntos porcentuales, pero la tasa de inactividad (es decir, la de personas en edad de trabajar que no tienen empleo y no lo buscan) sigue siendo una de las más elevadas de la Unión Europea (34,1%) y la proporción de mujeres con empleo sigue siendo muy baja (54%). Además, el nuevo empleo se ha concentrado principalmente en sectores de baja productividad como la restauración, la asistencia y la construcción. Las consecuencias se reflejan en un consumo casi estancado (+2,9% en 10 años), con un PIB que desde 2016 registra un incremento medio del 1%, mientras que el poder adquisitivo de los salarios ha perdido alrededor del 1,8% con respecto a los niveles previos a la COVID (Aquí). En este contexto, en 2024 el salario medio italiano (33.523 euros) fue superado por el español (33.700 euros) (Fuentes: Teha Group/Eurostat, OCDE).


 
Gestión de la inmigración
 
Los inmigrantes sudamericanos disfrutan de una relación especial con España: al compartir idioma y tradiciones, obtienen la nacionalidad tras solo dos años de residencia legal, frente a los diez años previstos para el resto de extranjeros. Las empresas pueden solicitar la contratación de ciudadanos extracomunitarios en cualquier momento mediante un procedimiento simplificado (aquí) para profesiones con escasez de mano de obra, o para trabajadores de cualquier tipo procedentes de países con los que existen acuerdos bilaterales, como Chile y Perú. Según los datos publicados por el Observatorio de las Cuentas Públicas Italianas (OCPI), el número de extranjeros ha aumentado tanto con los gobiernos de Rajoy como con los de Sánchez, pasando de los 136.000 concedidos en 2014 a los 248.000 de 2024. A estas cifras se suma la gran regularización de alrededor de medio millón de inmigrantes irregulares aprobada el pasado mes de abril. Además, en 2024 se aprobó un Plan Estratégico que prevé una inversión de 100 millones de euros en programas de formación profesional e integración.
 
En lo que respecta a la migración, cabe señalar que Italia está geográficamente más expuesta, y a nuestras costas no llegan ciudadanos con los que compartamos idioma y tradiciones (como ocurre, en cambio, en España). Sin embargo, el punto decisivo es la feroz confrontación entre los partidos que desde hace diez años divide la política italiana y sigue impidiendo una gestión que se sitúe fuera del perímetro ideológico. La contratación de ciudadanos extracomunitarios está regulada por el "Decreto Flussi", y los empresarios deben pasar por cuatro "click days" al año, divididos por tipología: temporeros, asalariados, cuidadores y turismo. Además, los trámites burocráticos son ineficaces y no responden a las necesidades de las empresas (Dataroom, octubre de 2025). Entre 2014 y 2024 se concedieron una media de 160.000 permisos de residencia a extranjeros al año, pero solo una minoría de ellos correspondió a entradas por motivos laborales. El hecho es que España atrae a extranjeros con un nivel de estudios más elevado (el 29% tiene título universitario frente al 12% en Italia) y, a pesar de la baja natalidad, su población residente ha crecido en 3 millones en la última década, mientras que la italiana ha disminuido en 1,7 millones (Fuentes: Teha, Istat, OCPI, Instituto Nacional de Estadística español).

 
 
El mix energético 

Hasta hace ocho años, a pesar de su fuerte dependencia del gas y de la ausencia de energía nuclear, Italia lograba mantener unos precios finales de la electricidad más competitivos que los de España. Desde 2018, Madrid ha transformado su sistema energético: gracias a la expansión de las energías renovables, ha reducido en un 75% el peso del gas y el carbón en la formación del precio de la electricidad, añadiendo más de 40 gigavatios de nueva capacidad entre energía fotovoltaica y eólica. Hoy en día, solo una cuarta parte de la energía eléctrica procede de combustibles fósiles, mientras que la gran mayoría proviene de fuentes con bajas emisiones de carbono, entre ellas las renovables (el 55,2%) y la energía nuclear. Este cambio ha convertido a España en uno de los mercados eléctricos más competitivos de Europa. En 2025, el precio medio de la electricidad al por mayor fue de 65 euros por MWh en España, frente a los 116 euros por MWh en Italia (aquí). La brecha está destinada a ampliarse debido a las tensiones geopolíticas en Oriente Medio: un estudio de Ember demuestra que, desde principios de 2026, en España el gas ha influido en el precio de la electricidad solo en el 15% de las horas, frente al 89% en Italia (Teha, Confindustria, Ember).

 
 
Inversiones extranjeras

El estudio de Teha también compara las inversiones extranjeras: en la última década, España ha atraído 304.000 millones de euros procedentes de terceros países, lo que ha generado 72.000 puestos de trabajo gracias a nuevas actividades productivas, frente a los 191.000 millones de Italia, con 40.000 puestos de trabajo.

La ventaja española se debe al menos a tres factores:

1) Las reformas que han simplificado los trámites de la administración pública, ampliado la banda ancha e introducido plataformas digitales integradas para la gestión de trámites entre ciudadanos, empresas y administraciones. Según el Índice de Economía y Sociedad Digitales (DESI), España se encuentra entre los países europeos con avances más significativos en materia de digitalización de la administración pública (aquí) y muestra una ventaja respecto a Italia en casi todos los indicadores. En cuanto a los servicios públicos digitales para las empresas, obtiene una puntuación de 91 sobre 100 frente a los 76,3 de Italia, mientras que la diferencia es aún más clara en los servicios transfronterizos: 82,5 frente a 57,9.

2) Una fiscalidad en general más baja (por ejemplo, la cuña fiscal es del 41,4% frente al 45,8% de Italia) y la continuidad de las normas fiscales, que se han mantenido prácticamente sin cambios desde 2015. En Italia, por el contrario, solo entre 2018 y 2023 se aprobaron más de 50 modificaciones fiscales (Aquí, pág. 13).

3) Eficiencia judicial: los tribunales españoles logran resolver, de media, los litigios civiles y mercantiles en tres años y medio (aquí). En Italia se llega hasta los seis.

Traducción del artículo original publicado el 11 de mayo de 2026 en el diario italiano Corriere della Sera.

lunes, 11 de mayo de 2026

Cuatro formas en las que el gran experimento migratorio de Europa ha cambiado a España

El país concentra una cuarta parte de los nuevos puestos de trabajo creados en la UE en esta década; el 70% de ellos han sido ocupados por inmigrantes

Se forman colas en L’Hospitalet de Llobregat, cerca de Barcelona, tras la amnistía que ofrece a al menos medio millón de migrantes la oportunidad de obtener permisos de residencia y de trabajo © Albert Gea/Reuters


España está llevando a cabo el último experimento de inmigración a gran escala que queda en Europa. Mientras otros gobiernos del continente y de Estados Unidos han impuesto nuevos controles en sus fronteras, la política de puertas abiertas del presidente Pedro Sánchez ha provocado un aumento extraordinario de las llegadas.

 

Desde 2022, la población de origen extranjero en España ha aumentado en una media anual de 665.000 personas, lo que equivale a añadir cada año una ciudad del tamaño de Málaga. El año pasado, el país representó aproximadamente un tercio del incremento total de la población inmigrante de la UE, según la Fundación Rockwool, un think tank con sede en Berlín.

 

Los defensores de esta política afirman que la afluencia de inmigrantes ha aportado a la sociedad española, cada vez más envejecida, un impulso económico muy necesario. Los detractores la califican de estrategia mal planificada que está sobrecargando las infraestructuras del país y generando nuevas tensiones sociales.

 

El Financial Times ha analizado los datos oficiales para arrojar luz sobre cómo la inmigración ha transformado el país y cómo se compara con el resto de la UE.

 

En menos de un cuarto de siglo, la población nacida en el extranjero en España ha pasado de ser uno de cada veinte residentes a casi uno de cada cinco, una proporción superior incluso a la de Estados Unidos.

 

Hay hombres senegaleses que vigilan las plazas de aparcamiento junto a la playa en Valencia y chicos paquistaníes que juegan al críquet en las plazas de los pueblos vascos. Los nómadas digitales estadounidenses se han hecho con apartamentos de lujo en Madrid y Barcelona.

 

Sánchez, en el poder desde 2018, afirmó el año pasado que España y Occidente en su conjunto deben elegir entre ser "una sociedad abierta y, por lo tanto, próspera, o cerrada y empobrecida".

 

La postura del presidente socialista contrasta radicalmente con el cese virtual de los cruces de indocumentados que el presidente Donald Trump ha llevado a cabo en la frontera entre Estados Unidos y México. También dista mucho de las medidas de restricción tanto de la migración legal como de la no autorizada adoptadas por otros gobiernos europeos de izquierdas, como los de Dinamarca y el Reino Unido.

 

El mes pasado entró en vigor la medida de inmigración más controvertida del Gobierno español hasta la fecha: una amnistía general que ofrece al menos a medio millón de personas la oportunidad de obtener permisos de residencia y de trabajo, y salir de la economía sumergida.

 

Uno de los posibles beneficiarios es Joel Encalada, de 34 años, un trabajador de la construcción peruano. Él, al igual que otros solicitantes, debe demostrar que se encontraba en España antes del 1 de enero de este año y que ha permanecido allí durante cinco meses consecutivos. Puede hacerlo simplemente presentando los recibos de su tarjeta de transporte, que estaba esperando para recoger en una larga cola frente a una oficina de transporte público en Madrid. Encalada dice de Sánchez: "Tenemos que darle las gracias por todo".


En España, varias personas hacen cola en una oficina de transporte público de Madrid para solicitar recibos de sus abonos de transporte, como parte del programa de amnistía para migrantes © Nacho Hernández/FT

Pero en España también está aumentando la reacción contra la inmigración con Vox, un partido populista de derecha emergente que ahora ocupa el tercer puesto en las encuestas.

 

Santiago Abascal, líder de Vox, ha acusado al Gobierno de fomentar "una invasión de migrantes". El mes pasado añadió: "Han decidido enviar un mensaje al mundo de que a cualquiera que cruce nuestras fronteras se le concederá inmediatamente la regularización. Han decidido traicionarnos".

 

Kate Hooper, del Migration Policy Institute, un centro de estudios estadounidense, afirma que la amnistía, la séptima de este tipo en las últimas cuatro décadas, tiene sentido desde el punto de vista práctico a corto plazo. Pero advierte de que la cuestión más importante es si las reformas "garantizarán que esta población irregular no vuelva a dispararse".

 

El aumento de la inmigración ya ha cambiado la economía española. Sus efectos sobre la vivienda, la delincuencia y la propia política son objeto de acalorados debates.

 

Paco Camas, de la empresa de sondeos Ipsos, afirma que, en los últimos dos años, la inmigración "se ha convertido en uno de los principales problemas del país a ojos de la gente de a pie".

 

El problema del Gobierno no es solo el malestar expresado por Vox. Es que ese malestar se está extendiendo más allá de los votantes del partido de derecha.

 

Más empleo, pero sobre todo para los inmigrantes

 

En los últimos dos años, España ha sido la gran economía avanzada con mayor crecimiento del mundo y un motor de la creación de empleo en la UE. Desde 2020, ha sido responsable de uno de cada cuatro de los 11,1 millones de nuevos puestos de trabajo creados en todo el bloque, según un análisis del Financial Times.


Total de puestos de trabajo creados entre 2020 y 2025 (millones)

Aproximadamente el 70% de esos puestos han sido ocupados por inmigrantes, según Funcas, un centro de estudios que ha analizado el periodo desde 2019.

 

Juan Félix Huarte, presidente de Uriel Investments (cuya actividad abarca desde la gestión de residuos hasta las energías renovables), afirma que los inmigrantes se han convertido en un elemento vital para la economía del país por dos razones fundamentales. Una es la tasa de fertilidad de España, de 1,1 nacimientos por mujer, la más baja de la UE después de Malta y poco más de la mitad de la tasa de 2,1 necesaria para mantener la estabilidad demográfica. "Los españoles, por desgracia, no tienen hijos. Tenemos mascotas, pero no tenemos hijos", afirma Huarte.

 

La otra razón, afirma, es que muchos jóvenes españoles se muestran reacios a aceptar trabajos duros: "Estamos acostumbrando demasiado a la sociedad a las ayudas del Gobierno, a las subvenciones, al apoyo del Estado".

 

La tasa de desempleo de España siguió siendo la segunda más alta de la UE, con un 10,3% en marzo, pero las empresas de Huarte han tenido dificultades para encontrar personal que conduzca camiones de basura o excavadoras en los vertederos. "Es un problema, y la única forma de superarlo es con inmigrantes", afirma.


Crecimiento medio anual, 2021-2025 (%). Estados miembros de la UE con más de 10 millones de habitantes

Aunque el aumento del empleo ha sido generalizado, el mayor incremento en términos absolutos se ha producido en hoteles, bares y restaurantes, que han generado 350.000 nuevos puestos de trabajo desde 2020, según un análisis del Financial Times de los datos de la UE.

 

Nino Redruello, el chef al frente de La Ancha, un grupo de restaurantes con más de un siglo de antigüedad, afirma: "En el fondo, estamos agradecidos por esa inmigración, porque sin ella probablemente apenas tendríamos un sector de la restauración".

 

Aunque los africanos que llegan en pequeñas embarcaciones a las Islas Canarias acaparan los titulares, los latinoamericanos siguen siendo, con diferencia, el grupo más numeroso de trabajadores inmigrantes en España. Entre ellos, los colombianos son el colectivo que crece más rápidamente.

 

España tiene una política de inmigración inusualmente abierta para unos 15 países latinoamericanos, cuyos ciudadanos pueden entrar sin necesidad de visado. Quienes solicitan la residencia pueden optar a la ciudadanía española en un plazo de dos años. Quienes simplemente se quedan más tiempo del permitido (90 días) en el país acaban sin papeles.

 

Los recién llegados al país suelen tener bajos ingresos y cualificaciones limitadas, lo que encaja perfectamente con el modelo económico tradicional de España, que desde hace tiempo se ha inclinado hacia la construcción, el turismo y la restauración.

 

Variación del empleo en determinados sectores, rebasada (100=2020)

Pero todos esos sectores tienen una baja productividad, lo que ha suscitado advertencias de que España simplemente está importando mano de obra barata. En cambio, según algunos economistas, el país debería aprovechar mejor su racha de crecimiento centrándose en mejorar la productividad. Una mano de obra más cualificada ayudaría a alcanzar ese objetivo.

 

"Este es un buen momento para plantearse qué tipo de inmigración se necesita", afirma Raymond Torres, director de análisis macroeconómico de Funcas.

 

Se agrava una de las peores crisis de la vivienda de Europa

 

A medida que los inmigrantes han ido llegando en masa a España, la oferta de viviendas nuevas se ha quedado muy rezagada. El resultado, según el Banco de España, es un enorme déficit en el mercado inmobiliario: en la última década se han formado 700.000 hogares más de los que se han construido.

 

Ana Ibáñez, de 27 años, diseñadora gráfica y dependienta de una librería de Madrid, se topó con la escasez de viviendas en la capital española cuando decidió irse a vivir con su novio el año pasado.

 

Un piso para dos personas en Tetuán, el barrio obrero de Ibáñez, les habría costado 600€ al mes a cada uno. Al no disponer de ese dinero, la pareja intentó reducir los gastos compartiendo piso con dos amigos.

 

Pero los pisos anunciados en Internet solían desaparecer antes de que Ibáñez pudiera concertar una visita. Vio un apartamento en el que el lavadero se anunciaba como dormitorio y un piso en el sótano sin ventanas. "Eso fue como el punto de inflexión, el piso sin ventanas", afirma.


Ana Ibáñez achaca el aumento de los alquileres en Madrid a los especuladores, los apartamentos turísticos y los alquileres a corto plazo a extranjeros adinerados © Nacho Hernández/FT

Sigue viviendo con sus padres, y no es la única: la edad media a la que los españoles se mudan de la casa de sus padres supera los 30 años desde 2021, según Eurostat, la agencia de estadísticas de la UE.

 

Ibáñez culpa del aumento de los alquileres a los especuladores, a los apartamentos turísticos y a los alquileres a corto plazo para extranjeros adinerados. "Trabajo todos los días», dice. "Estudié. He dado todos los pasos. No sé qué más puedo hacer".

 

Pero hay fuerzas más fundamentales en juego.

 

Los precios de la vivienda han superado el máximo alcanzado en la época de la burbuja de 2008, según un estudio de CaixaBank. Desde 2015, han subido un 48% a nivel nacional y casi se han duplicado en Madrid y Barcelona.

 

Por su parte, los alquileres subieron un 39% entre 2021 y 2025 en toda España y un 59% en la Comunidad de Madrid, según Fotocasa, una web inmobiliaria. Madrid y Barcelona tienen los alquileres más caros en relación con el salario neto de Europa, solo por detrás de Lisboa y Londres, según Numbeo, un proveedor de datos, así como según cálculos del Deutsche Bank y del Financial Times.

 

La brecha entre la oferta y la demanda de vivienda también refleja la abrumadora burocracia española, que dificulta la liberación de nuevos terrenos para su desarrollo.

 

Pero esto plantea una pregunta: ¿dónde viven los recién llegados? Enrique Cañadas, de Aesco, una organización sin ánimo de lucro que ayuda a los migrantes, afirma que algunos duermen durante largos periodos en los sofás de sus familiares; otros se apiñan en diminutos pisos compartidos por varias familias.


Condiciones de vivienda de los jóvenes (de 20 a 29 años), por tipo de hogar (%)

Al ser preguntado sobre la relación entre la escasez de viviendas y la inmigración, un funcionario del Ministerio de Vivienda afirma: "Debemos combatir el tipo de retórica que busca culpar a los migrantes de este problema. Los migrantes son quienes, junto con los jóvenes en España, más sufren por ello".

 

Pero Hooper, del Migration Policy Institute, afirma que los gobiernos deberían simular el impacto de los posibles flujos migratorios en "dónde se necesitarán servicios, dónde se necesitarán viviendas e infraestructuras".

 

Iván Espinosa de los Monteros, un antiguo político de Vox que ahora dirige Atenea, un think tank conservador, afirma que el Gobierno español no ha llevado a cabo esa planificación en materia de viviendas, hospitales o transporte público. "Si tienes la misma infraestructura y metes un 20% más de gente, entonces sí, se llena".

 

Señalando que la mayoría de los inmigrantes son latinoamericanos que trabajan, afirma que el problema es que "están ocupando demasiado espacio en la esfera pública. Eso es lo que está provocando esta reacción negativa".

 

Los bandos opuestos se lanzan cifras sobre la delincuencia

 

La visita de Vox al barrio multicultural donde Lamine Yamal, la joven estrella del fútbol del Barcelona, jugaba de niño no aparece en ninguna guía turística.

 

Los concejales del partido en la ciudad costera catalana de Mataró, en el noreste de España, señalan un ultramarinos que fue atracado a punta de pistola, un banco donde los jóvenes venden hachís y un edificio de apartamentos ocupado por okupas.

 

Mónica Lora, líder local de Vox, muestra a continuación la plaza donde el padre de Yamal, nacido en Marruecos, se abalanzó una vez sobre ella tras lanzar insultos y huevos contra una carpa de campaña de Vox.

 

Para Lora, la mezcla de residentes del norte de África y del África subsahariana en el barrio de Rocafonda se ha traducido en delincuencia e inseguridad: "Vengo aquí por trabajo. Ni se me ocurriría venir a dar un paseo o algo por el estilo. Como mujer, como madre con hijos, me da miedo".

 

Mónica Lora, líder de Vox en Mataró, afirma que la mezcla de residentes procedentes del norte de África y del África subsahariana en el barrio de Rocafonda se ha traducido en delincuencia e inseguridad © Nacho Hernández/FT


Dos policías de paisano la siguen por una calle de carnicerías halal y supermercados marroquíes. "Esto no parece Cataluña; no parece España", dice el político de Vox sobre la zona, cuya población de origen extranjero es del 39%. "Quizá el mensaje de Vox sea duro, pero sobre todo es honesto".

 

Los detractores de Vox, sin embargo, acusan al partido de avivar deliberadamente el miedo. Pap Jammeh, que llegó de Gambia en 1980 y gestiona dos mezquitas locales, afirma: "Son unos ignorantes. Cuando los veo en la tele me enfado. Difunden noticias falsas, pero en lo que respecta a la economía no tienen nada que decir".

 

David Bote, alcalde socialista de Mataró, afirma que la ciudad no es perfecta, pero que es pionera en programas de integración para inmigrantes y mucho más armoniosa de lo que afirma Vox.

 

Durante un paseo por otro barrio, le saludan unas compradoras con velo y el propietario de una heladería china. Los vecinos se le acercan con más quejas sobre las aceras irregulares que sobre la delincuencia. "Vox se nutre de la confrontación", afirma. "Toman los problemas que tenemos y avivan las llamas para su propio beneficio, en lugar de ayudar a encontrar soluciones".

 

Pap Jammeh, que llegó de Gambia en 1980 y dirige dos mezquitas en Mataró, afirma que Vox está avivando el miedo a la delincuencia de los inmigrantes © Nacho Hernández/FT

Bote afirma que no existe una relación directa entre la delincuencia y la nacionalidad o el grupo étnico. Lo que muestran los estudios académicos en otros lugares es que las tasas de delincuencia están correlacionadas con la edad y los factores socioeconómicos, y los inmigrantes en Mataró suelen ser jóvenes y pobres.

 

Las estadísticas no zanjan el debate. La delincuencia en Mataró no está aumentando: el número de delitos el año pasado fue casi idéntico al de 2019, según datos de la policía catalana. Sin embargo, José Casado, concejal de Vox, afirma que los "delitos graves", como los delitos sexuales y las agresiones, han aumentado. Un profesor local señala que los datos no recogen algunos incidentes violentos entre jóvenes de diferentes grupos de inmigrantes, ya que las víctimas tienen demasiado miedo para denunciarlos.

 

La alcaldía señala que las estadísticas sobre delincuencia no revelan la nacionalidad de los autores. Pero los datos penitenciarios de la región sí lo hacen. El Partido Socialista destaca que el número absoluto de extranjeros en las cárceles de Cataluña (4.600) no ha aumentado desde 2010 a pesar del crecimiento general de la población. Vox hace hincapié en la proporción de reclusos que no son españoles: el 51%.


David Bote, alcalde socialista de Mataró, charla con los vecinos en una cafetería. Afirma que esta localidad catalana es pionera en programas de integración para inmigrantes y que la convivencia es mucho más armoniosa de lo que afirma el partido Vox © Nacho Hernández/FT

La inmigración gana protagonismo en la agenda política

 

Cuando la anterior ola de inmigración alcanzaba su punto álgido en 2006, el autor y periodista John Hooper escribió en *The New Spaniards* que los españoles no "mostraban mucho interés por (los recién llegados) ni por sus problemas".

 

La era de la "indiferencia constructiva" a la que se refería ha llegado a su fin. Con las próximas elecciones en España previstas para agosto de 2027, la inmigración ha cobrado protagonismo en la agenda política.

 

El Partido Popular, de la oposición conservadora, ocupa el primer puesto en las encuestas, pero se prevé que no consiga la mayoría, lo que convierte a Vox en un partido decisivo.

 

Desde el anuncio de Sánchez sobre la amnistía, el partido ha pasado a la ofensiva en materia de inmigración.

 

Cuando Vox formó dos gobiernos regionales con el PP el mes pasado, insistió en una política de "prioridad nacional" que, según afirma, dará a los españoles acceso preferente a la vivienda pública, los servicios y las prestaciones sociales.

 

Algunos analistas afirman que la estrategia electoral del presidente del Gobierno consiste en provocar a Vox para que utilice un lenguaje cada vez más agresivo sobre la inmigración y otras cuestiones culturales, una retórica que le ayuda a atraer a los votantes descontentos de su principal oponente, el PP. Amplificar la alarma sobre la agenda de la "ultraderecha" también dinamiza la base del propio Partido Socialista de Sánchez.


Cómo ha crecido la población inmigrante en España

Sin embargo, Camas, de Ipsos, señala que existe una tensión entre la visión tradicional de la izquierda, según la cual los inmigrantes "son personas que llegan de situaciones difíciles" a las que hay que ayudar, y la conciencia de que la migración masiva "no puede quedar totalmente fuera de control".

 

Juan Lobato, un diputado socialista de mentalidad independiente, afirma que el apoyo incondicional del Gobierno a la inmigración corre el riesgo de alienar a los votantes de izquierda que le dicen que están de acuerdo con algunas de las cosas que dice Vox.

 

Sin embargo, una persona cercana a Sánchez señala un factor compensatorio. Muchos inmigrantes ya se han convertido en ciudadanos españoles y le deben algo al presidente del Gobierno. "Algunos de ellos también votarán".


Traducción del artículo original publicado el 7 de mayo de 2026 en el diario británico Financial Times.