El Partido Popular adopta una línea dura en materia de inmigración, mientras la derecha busca derrocar al Gobierno socialista en 2027
![]() |
| Alejandro Nolasco, de Vox (a la izquierda), y Jorge Azcón, del Partido Popular, tras una reunión celebrada el miércoles en Aragón © Ramón Comet/Europa Press/Getty Images |
La renovación de los acuerdos regionales entre el Partido Popular (PP) y Vox se produce antes de las elecciones generales del próximo año y en un momento en que el Gobierno socialista español busca ensalzar los beneficios de la inmigración mediante la regularización de la situación de al menos 500.000 migrantes indocumentados.
El PP, que hace seis años tachó a su rival de extrema derecha de ser un partido que practicaba una política basada en "el miedo, la ira, el resentimiento y la venganza", formó posteriormente coaliciones regionales con Vox en Valencia, Aragón, Murcia, Extremadura y Castilla y León. Esas alianzas terminaron en julio de 2024, cuando Vox abandonó las cinco coaliciones después de que el PP optara por apoyar los planes del Gobierno central de traer a unos 400 menores extranjeros no acompañados desde las Islas Canarias y encontrarles hogares en la península.
Sin embargo, la semana pasada, el PP y Vox llegaron a un acuerdo para gobernar conjuntamente la región suroccidental de Extremadura, tras meses de negociaciones que se iniciaron tras las elecciones del pasado diciembre. A esto le siguió el miércoles el anuncio de un pacto para gobernar la región nororiental de Aragón.
Vox aceptó facilitar el regreso de María Guardiola como presidenta del PP en Extremadura a cambio del control de tres consejerías y la introducción de una serie de medidas que incluyen dar preferencia a los españoles frente a los extranjeros a la hora de acceder a prestaciones y subsidios. Según el acuerdo, ahora habrá una "asignación prioritaria de recursos públicos a quienes mantengan un vínculo real, duradero y verificable con el territorio".
Guardiola, que prometió convertir Extremadura en un lugar "más justo, más libre y más próspero" al ser reelegida en las elecciones del miércoles, se había negado inicialmente incluso a plantearse gobernar con Vox. Tras las anteriores elecciones autonómicas de mayo de 2023, dejó claro su desprecio por el partido, afirmando: "No puedo permitir que quienes niegan la violencia de género… quienes deshumanizan a los inmigrantes… formen parte del Gobierno". Unas semanas más tarde, el PP se lo pensó mejor y formó una coalición con Vox.
El acuerdo para gobernar Aragón, donde se celebraron elecciones regionales en febrero, es similar al alcanzado en Extremadura. El partido de extrema derecha dirigirá tres consejerías y ha alardeado de su éxito al obligar al PP a aceptar más políticas de Vox, incluida la "prioridad nacional" (o dar preferencia a los españoles frente a otros).
Vox afirmó: "Garantizaremos que el español sea siempre lo primero. Estableceremos la prioridad nacional para acceder a viviendas protegidas, alquileres sociales, ayudas y prestaciones".
Las negociaciones para formar una coalición entre el PP y Vox siguen en marcha tras las elecciones celebradas el mes pasado en la región norteña de Castilla y León.
La renovación de la alianza regional entre ambos partidos apunta a una posible coalición a nivel nacional en caso de que el PP quede en primer lugar en las elecciones generales del año que viene, pero no consiga la mayoría.
Ambos partidos han criticado el programa de regularización del Gobierno central. El PP ha afirmado que desbordará los servicios públicos españoles, mientras que Vox ha vuelto a sugerir que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está tratando de sustituir a la población española y "acelerar la invasión".
En julio del año pasado, Vox planteó la idea de deportar hasta 8 millones de personas de origen extranjero (ncluidos los hijos de inmigrantes) argumentando que "les resulta muy difícil acostumbrarse a nuestras costumbres". Posteriormente, el partido dio marcha atrás en el plan de "remigración".
Traducción del artículo original publicado el 23 de abril de 2026 en el diario británico The Guardian.








