domingo, 1 de marzo de 2026

¿Lagarde se va antes de tiempo? Se baraja el nombre de un español

Oficialmente, Christine Lagarde permanecerá en el cargo hasta 2027. Sin embargo, entre bastidores crece la presión, no por la inflación, sino por el poder menguante de Macron. Un español podría beneficiarse de ello.



En Fráncfort del Meno, donde el euro no se imprime, pero se controla desde las plantas superiores de la torre del Banco Central Europeo, se está gestando un debate sobre el futuro de la presidenta: El contrato de Christine Lagarde vence oficialmente el 31 de octubre de 2027. Sin embargo, los medios de comunicación británicos, en particular, especulan con la posibilidad de que se vaya antes y afirman tener buenas fuentes al respecto. La propia presidenta lo niega, pero los rumores persisten. 

 

El motivo no radica en su política monetaria, ni en la inflación, ni en la tensión habitual entre halcones y palomas. La razón se encuentra en París. Allí, el presidente Emmanuel Macron ya es considerado un "pato cojo en el Palacio del Elíseo", un jefe de Estado con una influencia cada vez menor, cuya capacidad para influir en las decisiones europeas sobre personal se está erosionando visiblemente. Y antes de que desaparezca por completo, aún podría dar un golpe de efecto e influir en el puesto financiero más importante de Europa. Precisamente por eso, el reloj de Lagarde ha empezado a correr.

 

Un "pato cojo" en el Palacio del Elíseo

 

Quienes se mueven en los círculos del Banco Central Europeo experimentan una especie de relajada expectación. No, Christine Lagarde, que abandonó ofendida la sala en Davos, no dimitirá mañana. Pero sí, es posible que no permanezca hasta el final, sino que deje su cargo a principios del año que viene, según la opinión general.

 

Porque quien quiera comprender cómo se nombra a los máximos responsables del BCE debe fijarse menos en los balances económicos y las previsiones y más en la geografía política. La decisión sobre los nombramientos nunca ha sido una competición transparente, sino siempre un acuerdo discreto entre París y Berlín, un equilibrio de intereses, influencia y consideración mutua. 

 

La torre del BCE en Fráncfort es un centro de poder

 

Italia y España podían opinar ocasionalmente, pero los Estados más pequeños solo se incluían generosamente como denominador común sobre el que se podía llegar a un acuerdo una vez que se había tomado la decisión. La torre acristalada del BCE en Fráncfort no es un templo tecnocrático, sino un centro de poder. En tiempos de alta inflación, deuda creciente y tensiones geopolíticas, el banco central es más que nunca un instrumento político.

 

La situación recuerda a una partida de ajedrez en la que lo que cuenta no es el siguiente movimiento, sino la posición en tres movimientos. A pesar de las duras críticas, Francia ya ha ocupado el puesto más importante con Lagarde. En la aritmética del poder europeo, un segundo mandato para París se considera difícilmente viable, sobre todo porque Macron ha fracasado en política interior y los socios europeos están empezando a replantearse sus opciones. Al mismo tiempo, crece la confianza de Europa meridional. España, que durante mucho tiempo ha sido observadora, se abre paso hacia el centro. Italia busca aliados. Los países del norte quieren estabilidad, pero temen el dominio político.

 

Acuerdo discreto entre Berlín y París

 

En este entramado, algunos candidatos parecen más fuertes que otros, independientemente de sus conceptos de política monetaria. El presidente del Banco Federal Alemán, Joachim Nagel, por ejemplo, ya casi no se tiene en cuenta seriamente en los círculos de los bancos centrales. Se considera que Alemania es demasiado grande, demasiado ortodoxa y poco dispuesta al compromiso como para encarnar el consenso europeo. En cambio, el debate se centra en dos nombres que representan dos estilos políticos diferentes.

 

Por un lado, está el neerlandés Klaas Knot, durante mucho tiempo director del Banco Central de los Países Bajos, representante de la política de estabilidad clásica, caracterizada por la disciplina monetaria, escéptico ante las compras permanentes de bonos y la política fiscal expansiva. Sus seguidores ven en él un retorno al antiguo orden, a un banco central más centrado en la estabilidad de los precios.

 

Y está el español Pablo Hernández de Cos, actual director general del Banco de Pagos Internacionales en Basilea, con una amplia red de contactos internacionales, hábil políticamente y aceptable tanto para el norte como para el sur. Su ventaja no solo radica en su perfil, sino también en la geografía: España nunca ha tenido un presidente del BCE. En Bruselas y en las capitales, esto se considera un argumento de peso, casi una corrección largamente esperada en el equilibrio europeo.

 

España derrota a los Países Bajos y Alemania, como era de esperar

 

Mientras se perfila esta decisión, la atención en París y Berlín se desplaza hacia la segunda fila, hacia aquellos puestos menos visibles, pero a menudo más decisivos que el propio presidente. Allí se diseña la arquitectura intelectual de la política monetaria. El economista jefe del BCE, desde 2019 el irlandés Philip Lane, determina en gran medida el marco analítico en el que se toman las decisiones. Se baraja como posible sucesor al economista alemán Markus Brunnermeier, un teórico financiero de renombre internacional que podría tender puentes entre la estabilidad y el pragmatismo.

 

Al mismo tiempo, está pendiente la sucesión de la miembro alemana del Comité Ejecutivo Isabel Schnabel, cuya influencia en los mercados de capitales, la comunicación y la orientación estratégica del BCE ha crecido considerablemente en los últimos años. Quien ocupe este puesto suele influir en la política monetaria operativa más que el propio presidente.

 

Concentración en la segunda fila

 

El hecho de que todos estos movimientos se sigan con atención se debe a una evolución que rara vez se menciona abiertamente en Europa: la progresiva politización de la política monetaria del banco central, que en sí misma es independiente. Mientras que en Estados Unidos el debate sobre la independencia del Sistema de la Reserva Federal se lleva a cabo de forma ruidosa y visible, en Europa se desarrolla de forma silenciosa, casi cortés, en conversaciones a puerta cerrada, en documentos confidenciales y en decisiones estratégicas sobre el personal. Pero la pregunta es la misma: ¿hasta qué punto puede seguir siendo independiente un banco central cuando decide sobre la financiación estatal, la estabilidad bancaria, los riesgos climáticos y las crisis geopolíticas, y los puestos más altos se reparten exclusivamente en acuerdos entre los principales políticos?

 

Por lo tanto, la salida prematura de Lagarde sería más que un simple cambio de personal. Sería una señal de que la fase política del BCE no ha terminado, sino que la política monetaria se encuentra en pleno apogeo. Los mercados se adaptarían rápidamente. Pero el efecto real sería más profundo. Demostraría que la integración europea sigue estando controlada por los centros de poder nacionales, aunque las instituciones parezcan supranacionales desde hace tiempo.

 

La política monetaria europea se decide en las capitales


La política monetaria europea no se decide en Fráncfort, ni en el pleno del Parlamento Europeo, ni en debates académicos. Se decide en las capitales, en conversaciones que rara vez se registran, en compromisos que nunca se hacen públicos. Mientras esto siga siendo así, el BCE seguirá pareciendo independiente y seguirá siendo político.


Traducción del artículo original publicado el 24 de febrero de 2026 en la revista alemana Focus.

viernes, 27 de febrero de 2026

"Casa 47": España lanza un gran programa de viviendas sociales para contrarrestar la crisis inmobiliaria

Mientras el país acumula un déficit de 700.000 viviendas, el Gobierno del socialista Pedro Sánchez lanza el programa "Casa 47" para crear un parque de viviendas sociales y asequibles. Sin embargo, su puesta en marcha se presenta complicada.

En Cataluña, el gobierno regional se ha comprometido a construir 50.000 viviendas sociales. (Foto: Eric Renom/Lapresse/Sipa)


En 2025 se firmaron más de 700.000 transacciones inmobiliarias en España. Así lo indican las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicadas el pasado viernes. Este volumen récord, con exactamente 714.237 firmas de compra, un 11,5% más que en 2024, es vertiginoso, ya que iguala el pico del boom inmobiliario de 2007, justo antes de que estallara la burbuja, lo que provocó una cascada de quiebras entre los promotores y hizo tambalearse al sistema financiero, arrastrando consigo a la economía española.

 

Pero esta vez, el auge inmobiliario no es solo especulativo. Según los expertos, existe una necesidad real y urgente de viviendas. Según el Banco de España, el país ha acumulado un déficit de 700.000 viviendas en los últimos diez años. Y la escasez sigue aumentando, ya que, según el INE, cada año se forman unas 200.000 nuevas familias.

 

Por un lado, se ha producido un fuerte aumento de la población desde el final de la pandemia debido a la inmigración, el desplazamiento hacia las grandes ciudades y el hecho de que la tipología de los hogares españoles ha cambiado, con más parejas o personas que viven solas, mientras que antes convivían varias generaciones, explica el economista José García-Montalvo, profesor de la Universidad Pompeu Fabra. El experto destaca que la oferta de alquiler no solo es muy reducida, sino que además tiene precios inaccesibles para un salario medio.

 

Rehabilitaciones y nuevas construcciones

 

Ante esta situación, el Gobierno del socialista Pedro Sánchez ha tomado el toro por los cuernos con el lanzamiento de un gran plan de vivienda, cuyo eje principal será el desarrollo de un parque de viviendas sociales, bautizado como "Casa 47", en referencia al artículo 47 de la Constitución española, que garantiza el derecho a la vivienda.

 

El objetivo es rehabilitar lo antes posible los edificios existentes para comenzar a asignar los primeros apartamentos, al tiempo que se amplía el parque público de alquiler mediante la compra de inmuebles. Además, se están movilizando terrenos públicos en desuso, como antiguos almacenes ferroviarios o cuarteles abandonados.

 

Es el caso de Madrid, donde se ha iniciado la construcción de 10.700 viviendas en antiguos terrenos militares, para alquileres a precios asequibles, es decir, por debajo del 30% de la renta media en los municipios afectados. Pedro Sánchez prevé facilitar la construcción de 15.000 viviendas al año, gracias a una cofinanciación público-privada que movilizará hasta 23.000 millones de euros, activada a través del nuevo fondo soberano España Crece.

 

Cambio en la política de vivienda

 

Se trata de un gran cambio, ya que durante décadas la política de vivienda se ha basado principalmente en incentivos fiscales para la compra, señala la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez. Según ella, lo urgente es reorientar la acción pública en este ámbito para desarrollar una oferta de alquiler destinada a los jóvenes que no tienen acceso al mercado privado, pero también a las clases medias con viviendas precarias. "No nos engañemos, esto avanzará lentamente", advierte, "pero queremos dotarnos de un parque público similar a la media europea, en torno al 9%" del parque total, es decir, bastante más que el 2% que se registra actualmente en España.

 

Si el diagnóstico es correcto según los expertos, el margen de maniobra del Gobierno es reducido. El gran plan de vivienda de Pedro Sánchez llega tarde, tras años de tanteos. Sin una mayoría parlamentaria estable que lo respalde y, sobre todo, sin influencia sobre la realidad, cuando gran parte de las competencias en materia de política de vivienda están en manos de las administraciones regionales. La cuestión es saber si estas últimas van a seguir el juego invirtiendo a su vez para aumentar la oferta de alquiler.


Traducción del artículo original publicado el 24 de febrero de 2026 en el diario francés Les Echos.

sábado, 21 de febrero de 2026

El resurgimiento de las economías periféricas de Europa

La disciplina fiscal y las reformas estructurales están dando sus frutos

Un ingeniero inspecciona los paneles solares del parque solar de Las Rozas, cerca de Sevilla. El resurgimiento de España ha sido impulsado por la inmigración y una creciente especialización en energías renovables © Angel García/Bloomberg

Una vez que se afianza, un apodo despectivo puede ser difícil de eliminar. Pero las economías "periféricas" de Europa han cambiado su imagen de manera impresionante. El acrónimo despectivo "PIIGS" (que abarca a Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) fue en su día sinónimo de las dificultades fiscales, el alto desempleo y la inestabilidad política de estos países. Sin embargo, más de una década y media después de la crisis de la deuda soberana europea que dio origen a esa etiqueta, se han transformado en los puntos más brillantes del continente.

 

Después de que la crisis financiera mundial provocara un aumento del endeudamiento en muchos países del sur de Europa, el FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea intervinieron con ayuda financiera condicional. A continuación se aplicaron dolorosas medidas de austeridad. Pero esto ha madurado hasta convertirse en una administración fiscal más prudente. Las ratios de deuda pública respecto al PIB siguen en su mayoría una trayectoria descendente, y los rendimientos de los bonos se han convergido con los de las mayores economías de la zona euro. Se prevé que Grecia, Portugal, Irlanda e Italia registren este año notables superávits presupuestarios primarios. Por el contrario, la ratio de deuda de Francia sigue una preocupante trayectoria ascendente.

 

Las reformas del mercado laboral también han dado sus frutos. En medio de un alto nivel de desempleo, las economías periféricas de Europa promulgaron políticas para impulsar el desarrollo de competencias y reducir el desempleo de larga duración y el trabajo precario. En el punto álgido de la crisis, España y Grecia tenían tasas de desempleo superiores al 25%. Ahora se han reducido a más de la mitad. Finlandia, que suele asociarse con los bajos niveles de desempleo nórdicos, tiene ahora la tasa más alta de la UE. Y mientras los países del norte de Europa luchan contra la escasez de mano de obra cualificada, España e Italia han aplicado medidas para atraer a trabajadores extranjeros.


Las diferencias entre las tasas de desempleo de Europa se han reducido.

Las economías que antes se quedaban rezagadas ahora se encuentran entre las más dinámicas. Se prevé que las economías de la península ibérica y Grecia crezcan más rápido que la UE en su conjunto este año y el próximo. El regreso del turismo tras la pandemia ha ayudado, pero estas economías también se están diversificando. El resurgimiento de España ha sido impulsado por la inmigración y una creciente especialización en energías renovables. La tasa de crecimiento de Irlanda, a menudo errática debido a las actividades contables de las multinacionales que se instalan allí por motivos fiscales, se sustenta en la actividad tecnológica, farmacéutica y de ciencias de la vida. El año pasado, los índices bursátiles de referencia en España e Italia también superaron las ganancias de Francia y Alemania.

 

El rendimiento económico superior se ha traducido en estabilidad política e influencia. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha sobrevivido a varios de sus homólogos en Francia. En diciembre, el ministro de Finanzas griego, Kyriakos Pierrakakis, fue elegido presidente del Eurogrupo, que ayuda a coordinar la política de la zona euro.

 

Sin embargo, los avances de la periferia no deben dar lugar a la complacencia. El nivel de vida sigue estando por detrás del del norte. Se necesitan mejoras significativas en la productividad, sobre todo teniendo en cuenta el rápido envejecimiento de la población del sur de Europa. También persisten los problemas políticos. España no ha sido capaz de aprobar un presupuesto desde 2023.

 

En teoría, se espera que, con el tiempo, se produzca una convergencia económica en un bloque comercial integrado. La crisis de la deuda de principios de la década de 2010 podría considerarse entonces una aberración. De hecho, antes de la crisis financiera mundial, la diferencia entre los rendimientos de los bonos y las tasas de desempleo en el bloque era relativamente pequeña. Las subvenciones y los préstamos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la UE también han impulsado las economías del sur de Europa y han contribuido a impulsar reformas, aunque ha habido preocupaciones sobre la eficiencia con la que se han utilizado los fondos.

 

No obstante, estos países deben ser elogiados por su resurgimiento. Demuestran que una dosis de disciplina fiscal y reformas disruptivas, por dolorosas que sean, pueden reportar beneficios a largo plazo en forma de un mayor crecimiento y un mayor margen de maniobra fiscal. Hacer concesiones económicas difíciles tiene sus recompensas. Los gobiernos del "núcleo" podrían aprender algunas cosas de su renovación.


Traducción del artículo original publicado el 19 de febrero de 2026 en el diario británico Financial Times.

jueves, 19 de febrero de 2026

España, primera en entrar en la carrera por la sucesión de Lagarde en el BCE


El Gobierno español busca una "posición influyente y significativa" al frente del banco central de la zona euro

El expresidente del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, es considerado por muchos como uno de los principales candidatos al puesto más alto del BCE © Julia Nikhinson/Bloomberg

España se ha convertido en el primer país en manifestar abiertamente su pretensión en la carrera para suceder a Christine Lagarde como presidenta del Banco Central Europeo.
 
La cuarta economía más grande de Europa "trabajará activamente para garantizar que ocupa una posición influyente y significativa" en el BCE, según ha declarado el Ministerio de Economía del país este miércoles por la mañana, añadiendo que Madrid busca "un papel de liderazgo dentro de las principales instituciones económicas de Europa".
 
La declaración se produjo horas después de que el FT informara de que una persona familiarizada con la forma de pensar de Lagarde espera que esta abandone el cargo antes de que expire su mandato de ocho años como presidenta en octubre de 2027.
 
"La carrera ha comenzado", afirmó un funcionario del Gobierno de la UE.
 
Según una persona cercana a Lagarde, ella quiere permitir que el presidente francés saliente, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, encuentren un nuevo director para una de las instituciones más importantes de la UE antes de las elecciones presidenciales francesas de abril del próximo año. No está claro cuándo se producirá la salida de Lagarde.
 
Otro funcionario que sigue de cerca el asunto declaró al FT que la salida probablemente se producirá este verano, después de que se haya hecho pública la información sobre la salida anticipada de Lagarde.
 
La perspectiva de una vacante anticipada en el puesto más alto del BCE acelera una inminente reorganización del liderazgo en una de las instituciones económicas más importantes de Europa. Tres de los seis puestos más altos quedarán vacantes a finales de 2027, ya que los mandatos del economista jefe Philip Lane, de Irlanda, y de la miembro alemana del consejo del BCE Isabel Schnabel expirarán en mayo y diciembre del próximo año, respectivamente. 
 
En los 28 años de historia del BCE, España nunca ha ocupado el puesto más alto.
 
El exgobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, actualmente director general del Banco de Pagos Internacionales en Basilea, es considerado por muchos como un firme candidato al puesto más alto del BCE, y en diciembre se situó por poco en cabeza en una encuesta del FT entre economistas europeos.
 
"España está dispuesta a presentar al candidato más sólido y cualificado si se adelanta el proceso", afirmó el Gobierno el miércoles sin mencionar ningún nombre. 
 
Otro factor que juega a favor de Madrid es que dejará de estar representada en el comité ejecutivo del BCE, compuesto por seis miembros, a partir de junio de 2026, cuando expire el mandato de Luis de Guindos como vicepresidente. El gobernador del banco central de Croacia, Boris Vujčić, ha sido elegido para sustituir al exministro de Economía español.
 
Cualquier nuevo miembro del comité ejecutivo del BCE necesitará el respaldo de al menos 16 de los 21 Estados miembros, que representen como mínimo al 65% de la población.  
 
Hernández de Cos, un antiguo economista académico con una sólida trayectoria investigadora, es descrito como "una persona muy agradable", con buenas habilidades sociales y un enfoque poco dogmático de la política monetaria, según personas que han trabajado estrechamente con él. "Lo que importa para el puesto es el carácter, la competencia y la trayectoria, y Pablo es un candidato excelente en todos los aspectos", declaró al FT un veterano de la banca central. 
 
Su rival más fuerte es el exgobernador del banco central holandés Klaas Knot, considerado por muchos como un firme candidato debido a su formación académica y su dilatada experiencia en política monetaria. Quedó en segundo lugar en la encuesta del FT. Knot, que comenzó como una voz halcón durante la crisis del euro, apoyó posteriormente los controvertidos programas de compra de bonos del BCE.
 
El año pasado, Lagarde respaldó públicamente a Knot como posible próximo presidente del BCE. "Tiene inteligencia, resistencia [y] es capaz de integrar a las personas, una habilidad poco común y muy necesaria", declaró en el podcast holandés College — Leaders in Finance, añadiendo que "no era el único" capaz de desempeñar el cargo.
 
Otro antiguo banquero central afirmó que Hernández de Cos era "más diplomático" que Knot.

Christine Lagarde y Klaas Knot en Ámsterdam el año pasado © Lina Selg/Bloomberg

Tanto el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, como Schnabel han presionado para que el Gobierno alemán respalde el puesto más alto del BCE, pero muchos observadores se muestran escépticos sobre la posibilidad de que Berlín pueda reunir el apoyo suficiente, ya que la presidencia de la Comisión Europea también la ocupa una alemana, Ursula von der Leyen. Schnabel se enfrenta al obstáculo adicional de tener ya un mandato no renovable en el comité ejecutivo del BCE.
 
Un funcionario del Gobierno alemán afirmó que el país "siempre está dispuesto a presentar un candidato potencial para la presidencia del BCE" y subrayó que la "exigencia clave" de Alemania es que "la estabilidad siga siendo la base de la futura presidencia del BCE".
 
Otra fuente de Berlín afirmó que Knot sería "un candidato cercano a la filosofía fiscal alemana", y añadió que era demasiado pronto para hacer valoraciones definitivas.
Dos personas cercanas al pensamiento de Berlín sugirieron que Alemania podría intentar asegurarse el puesto de economista jefe del BCE, siendo el académico alemán Markus Brunnermeier, profesor de Economía en la Universidad de Princeton, un candidato muy fuerte.
 
Pero esto podría chocar con la ambición de París de suceder a Lane, ya que varias personas cercanas a las discusiones sugieren que Francia podría respaldar a una candidata fuerte, como Hélène Rey, Agnès Bénassy-Quéré o Laurence Boone.
 
Un alto funcionario europeo que participa en las discusiones con París dijo que nombrar al gobernador saliente del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, era la única manera de evitar una reorganización más amplia de los altos cargos de la UE.
 
Villeroy de Galhau declaró el miércoles ante el Parlamento francés que había oído los "rumores" sobre la salida de Lagarde, pero insistió en que su decisión de abandonar el cargo antes de que finalizara su mandato era personal y no estaba influenciada por ninguna consideración política.
 
Un miembro del consejo de gobierno del BCE declaró al FT que Lagarde aún no ha informado al organismo de una posible salida anticipada.  
 
El BCE declaró al FT el miércoles por la mañana que Lagarde "no ha tomado ninguna decisión con respecto al final de su mandato", y añadió que la presidenta estaba "totalmente centrada en su misión".

Traducción del artículo original publicado el 18 de febrero de 2026 en el diario británico Financial Times.

domingo, 15 de febrero de 2026

Regularizaciones masivas: la excepción española

El ejecutivo socialista de Pedro Sánchez va a integrar en una economía en pleno auge a cerca de 500.000 indocumentados. La medida, nacida de una iniciativa ciudadana, une a la izquierda fragmentada y aterroriza a la derecha y la extrema derecha.

Veinte años después de la última gran ola de regularizaciones, el Gobierno español da un gran golpe que, en el mundo occidental, parece totalmente a contracorriente. En 2005, el socialista José Luis Zapatero legalizó a más de medio millón de personas, y su sucesor ideológico, Pedro Sánchez, ha dado luz verde para que el mismo número de inmigrantes indocumentados regularicen su residencia en España. Aprobada este martes por el Consejo de Ministros español, la medida se aprueba mediante un decreto ley, similar al 49.3 en Francia. Esto evita una votación en el Senado, donde la derecha, mayoritaria, se opone a la decisión y muestra su furia.


Sentido común


Fruto de una iniciativa legislativa popular, respaldada por 700.000 firmas, la idea fue aprobada en 2024 por todos los partidos, excepto la extrema derecha, y se le otorgó “plena legitimidad”, según el Gobierno, que estima que al menos 500.000 inmigrantes indocumentados podrían beneficiarse de ella, en su mayoría procedentes de América Latina.

Para las personas inmigrantes que cumplen los criterios, es una muy buena noticia, ya que, según prometen las autoridades, los obstáculos administrativos serán mínimos: a partir de abril, bastará con aportar pruebas de haber residido en territorio español antes del 31 de diciembre de 2025 durante al menos cinco meses y no tener antecedentes penales. Los contratos de alquiler, los billetes de transporte o incluso los justificantes de envíos de dinero al extranjero servirán para acreditar la residencia. Los expedientes se tramitarán en un plazo de tres meses, asegura el ejecutivo.


Por espectacular que sea, la medida parece tener sentido. Según la fundación española Funcas, el número de personas indocumentadas en el país se ha multiplicado por ocho desde 2017 y hoy en día alcanzaría las 840.000. En el diario El País, el economista Gonzalo Fanjul estima que "la situación de los indocumentados es devastadora desde el punto de vista social, legal y profesional. El Estado pierde cada año una fortuna por las contribuciones fiscales no recaudadas". 


Los principales sindicatos, que se muestran a favor de la medida, subrayan que esta se inscribe en el marco de una economía en crecimiento (+2,9% en 2025), con una tasa de desempleo por debajo del 10% (una primicia desde 2008) y que ha creado, otro récord: 600.000 puestos de trabajo el año pasado. Según Funcas, desde 2022 se instalan cada año en España 127.000 personas en situación irregular que "participan fuertemente en el crecimiento económico del país".


Sin embargo, además de estas consideraciones, la coyuntura también obliga a interpretar la decisión de Pedro Sánchez desde una perspectiva política. Últimamente, todo apuntaba a la vuelta de un jefe de Gobierno en minoría en el Parlamento, pero que tiene la intención de terminar su mandato, en el verano de 2027, en buenas condiciones. Sin embargo, tras una serie de escándalos sexuales que han salpicado a miembros de su partido y sospechas de corrupción que pesan sobre su pareja y su hermano David, ahora se ve cuestionado por la oposición en materia de seguridad ferroviaria tras tres accidentes recientes, entre ellos el de Adamuz, cerca de Córdoba, que se cobró 45 vidas el 18 de enero.


En este contexto, la regularización masiva decidida por Sánchez le permite cambiar las reglas del juego. "Desbarata el panorama político al introducir un tema que refuerza a su bando, muy fragmentado, y contribuye a dividir aún más a la derecha", destaca el analista Alberto Pérez Giménez. El presidente del Gobierno debilita así a su principal adversario, el Partido Popular (PP), que las encuestas sitúan en cabeza. Favorable a la regularización hace dos años, el líder conservador Feijóo ha cambiado de opinión y endurecido su discurso: "La nacionalidad y el derecho de residencia se ganan, no se regalan [...]. Conceder los papeles sin garantizar un futuro es una irresponsabilidad [...], ya que eso agrava la fractura social".


El PP se alinea así cada vez más con las posiciones de Vox, el partido xenófobo cuyo avance se confirma en cada nueva votación. Como en las recientes elecciones regionales en Extremadura y, sin duda, en las de Aragón este domingo. A favor de las expulsiones y de la «remigración» tan querida por Eric Zemmour, el jefe de Vox, Santiago Abascal,  proclamó: "¡500.000 ilegales! El tirano Sánchez odia al pueblo español y quiere reemplazarlo". Sin embargo, para completar su mandato sin arriesgarse a una moción de censura fatídica y para llegar reforzado a las elecciones legislativas del año que viene, el líder socialista necesita blindar sus alianzas. Cuando no se trata de sellarlas de nuevo, como es el caso de Podemos, el turbulento aliado de la izquierda radical que lleva reclamando desde 2024 esta regularización masiva.


Traducción del artículo original publicado el 28 de enero de 2026 en el diario francés Libération.

domingo, 8 de febrero de 2026

"España Crece": cómo se prepara España para el fin de los fondos europeos tras la COVID-19

Gran beneficiario de los fondos europeos post-Covid, el país apuesta por un nuevo fondo soberano, bautizado como "España Crece", para mantener su impulso económico y atraer a los inversores.

¿Sobrevivirá el vigor del crecimiento español al fin de los fondos europeos post-Covid? Mientras Madrid se prepara para cobrar los últimos tramos de financiación llegados de Bruselas, algunos comienzan a preguntarse si el impulso ibérico se está agotando. España ha sido sin duda uno de los grandes beneficiarios, por detrás de Italia, del plan de reactivación europeo, que ha permitido desplegar, desde 2021, los fondos Next Generation EU. La distribución le ha dado acceso a una dotación de 163.000 millones, de los cuales 80.000 millones son ayudas directas y 83.000 millones son créditos.

España ha salido de la pandemia con un entusiasmo que, por el momento, no parece decaer, a pesar de los bloqueos políticos relacionados con la debilidad parlamentaria del Gobierno de Pedro Sánchez. (Ilustración de Pascal Garnier para "Les Echos").

Tras las dudas relacionadas con la lentitud en la puesta en marcha del plan y los obstáculos administrativos de todo tipo, el resultado está ahí. En cinco meses, el país ha recibido 80 000 millones de ayudas directas y ha obtenido 20 000 millones de créditos. Ha aplicado el 80 % de las reformas prometidas a Bruselas y se están llevando a cabo grandes proyectos de modernización, con la doble transformación verde y digital como ejes rectores. España ha salido de la pandemia con un ímpetu que, por el momento, no parece decaer, a pesar de los bloqueos políticos relacionados con la debilidad parlamentaria del Gobierno de Pedro Sánchez, que se suman a la incertidumbre de las elecciones europeas y a los riesgos geopolíticos internacionales. El país cerró 2025 con un crecimiento del 2,8%, que debería avanzar un 2,3% este año, según las últimas previsiones del FMI, y se confirma como la más dinámica de las grandes economías de la zona euro. Los inversores internacionales han convertido la península ibérica en uno de sus destinos preferidos, y el fondo estadounidense BlackRock señala a España como uno de sus tres grandes objetivos a escala mundial. 

 

Esto se debe, en particular, al intenso desarrollo de las energías renovables, que permite acceder a una electricidad a buen precio, y al auge de nuevos polos de actividad innovadores, en torno a las gigafábricas de baterías, la producción de hidrógeno verde o las fábricas de semiconductores. 

 

Los inversores internacionales han convertido a España en uno de sus destinos preferidos.

 

Queda por ver qué sucederá cuando la lluvia de subvenciones europeas llegue oficialmente a su fin, el próximo mes de agosto. Manuel Hidalgo, miembro del Centro de Investigación en Política Económica de Esade, relativiza el impacto de los fondos Next Generation, independientemente de lo que se piense. Según él, solo han desempeñado un papel marginal en la recuperación del crecimiento español de los últimos años, ya que en cinco años apenas han representado el 6% del PIB anual del país. 

 

Economía más cualificada 

 

Para él, atribuir la buena salud de la economía española a la ayuda de Bruselas sería una simplificación. "Aún no se han ejecutado todos los fondos y es demasiado pronto para evaluar su impacto en la economía real", insiste. Aunque se observa un avance hacia una economía más cualificada y una mejor valorización de las competencias, por el momento es difícil saber si los fondos tienen algo que ver con ello y en qué medida se traducen en ganancias de productividad. Sin embargo, sobre el papel, el plan era claro desde el principio: las ayudas de Bruselas iban a impulsar la gran modernización de la economía del país, que hasta ahora se había apoyado demasiado en actividades de bajo valor añadido, como el turismo o la construcción. En la práctica, esto es menos evidente. Sin duda, los sectores innovadores han experimentado un auge, pero sin el efecto multiplicador prometido, ya que no se han resuelto los problemas de disparidad territorial y las dificultades de las pequeñas empresas, que constituyen la mayor parte del tejido económico del país, señala Raymond Torres, director de coyuntura económica de la Fundación Funcas. 

 

Renunciar al 75% de los préstamos 

 

“Aunque los fondos han tenido un efecto multiplicador, las reformas no han tenido el impacto disruptivo esperado”, subraya, atribuyendo este fracaso, por un lado, a defectos en el diseño del programa en una fase previa y, por otro, a la pesadez de la burocracia española. La idea de dar prioridad a dos grandes ejes de intervención, la energía y la tecnología, era bienintencionada, pero resultó que había otras inversiones prioritarias, especialmente en el ámbito de la vivienda o las infraestructuras. Sin duda, habría sido preferible disponer de fondos con un despliegue más horizontal. Mientras que Madrid ha logrado desbloquear la totalidad de las subvenciones directas previstas en el programa de reactivación europeo, el Ministerio de Economía ha sorprendido al decidir renunciar al 75% de los préstamos previstos por Bruselas. 

 

De este modo, renuncia a los cerca de 60.000 millones de euros disponibles en préstamos, asegurando que la buena salud del país le permite financiarse a tipos más bajos, con la gran ventaja de escapar del laberinto administrativo de Bruselas. Pero el Gobierno español va más allá y prepara el futuro. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el pasado 15 de enero la creación de un nuevo instrumento de financiación que tomará el relevo del plan de reactivación. Bautizado como "España crece", se trata de un fondo soberano diseñado para mantener y transformar el impulso transformador del plan de reactivación más allá de su periodo de vigencia, según explicó el ministro de Economía, Carlos Cuerpo. Inicialmente, se alimentará con una inyección de capital del Instituto de Crédito Oficial (ICO), con 10.500 millones de euros procedentes de los préstamos del plan de recuperación europeo, y luego se alimentará con una ampliación de capital de más de 60.000 millones que podría permitir movilizar hasta 120.000 millones en colaboración con el sector privado.

 

A la espera de conocer los detalles del dispositivo, este ha sido acogido favorablemente. "Podría permitir aprovechar la experiencia adquirida durante el despliegue de los fondos Next Generation", estima el economista de ESADE Manuel Hidalgo. Pero esta vez con una mayor flexibilidad de uso que podría permitir irrigar mejor la economía real.


Traducción del artículo original publicado el 4 de febrero de 2026 en el diario francés Les Echos.